México en Holanda

Por Dianeth Pérez Arreola

En noviembre el tema México ha estado muy presente. Hace unos días estuvieron en Ámsterdam Carmen Aristegui y Eduardo Buscaglia en un evento llamado The Mexican Connection y esta semana la fundación Hester celebra 10 años. Hester es la única extranjera asesinada en Ciudad Juárez. Además estos días se exhibe en el festival de documentales la obra de Bernardo Ruiz, Kingdom of Shadows, sobre los desaparecidos en México.

En la plática con Aristegui por desgracia se perdió una valiosa media hora en lo que todos ya sabíamos: los pormenores de su despido en MVS. Lo que los mexicanos queríamos saber era el pulso del presente para saber qué podemos esperar del futuro.

Aristegui es amabilísima, una oradora entusiasta que tuvo tiempo y palabras para todo el que se acercó a ella. Entre lo destacable: dijo que la vía legal es el único camino que tiene para dar la lucha contra la censura, y ante la obvia relación que existe en México entre justicia y poder, ya han involucrado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el asunto.

Señaló además que ahora mismo no ve elementos que hagan pensar que en México habrá una sacudida que ocasione cambios drásticos en la manera de gobernar y de hacer política, y en entrevista posterior con un medio escrito, aclaró que no es su prioridad incursionar en la política, ante mensajes en las redes sociales que la candidatean para el 2018.

Perseo Quiroz, de Amnistía Internacional y Emmanuel Gallardo, de RNW Media, destacaron la importancia de la presión social ante gobiernos represores y corruptos, pero ¿cómo puede luchar la presión social contra gobiernos de democracias tan sólidas como las de Reino Unido y Francia cuando ponen la alfombra roja y reciben con honores a Enrique Peña Nieto?, ¿Y cuándo algún gobierno europeo va a tomar una postura de rechazo a las continuas violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión en México?

Los Países Bajos también alabarán las reformas del presidente mexicano en el verano del 2016 porque también quieren una rebanada del pastel en los sectores abiertos a la iniciativa privada. Como siempre la prioridad son los negocios.

En la segunda conferencia de The Mexican Connection, Eduardo Buscaglia, presidente del Instituto para la Acción Ciudadana en México, explicó que no le es posible vivir ni trabajar desde México, pues él y sus investigadores han sido objeto de amenazas por su trabajo contra la corrupción.

Algo curioso: enseñó un documento al que pidieron acceso, sobre las personas involucradas en el narcotráfico residentes de Mexicali, Baja California y San Luis Rio Colorado, Sonora. Lo que obtuvieron es una hoja donde vienen pintado con negro los nombres, direcciones, alias y negocios. Nada útil.

La conclusión de los participantes del evento es que las cosas están mal en México y que las cosas no van a cambiar en el corto plazo; que su obligación y la nuestra es seguir denunciando a pesar del poco efecto que esto parezca tener. Por desgracia el 2018 parece traer esperanzas de un cambio.

*La autora es originaria de Mexicali. Comunicóloga, vive en Holanda.