México dividido

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo”

Carlos Fuentes

Más que unirlo, pareciera que la pandemia del COVID-19 y la recesión económica en puerta estuvieran dividiendo al país.

La actual crisis sanitaria y económica no se parece a crisis anteriores, por lo que tratar de establecer precedentes y soluciones similares no funcionará. Es tiempo de reinventarnos.

Contrario a las crisis de los 80s y los 90s, esperar un rescate económico de EU es poco factible en el entendido que su economía está igualmente desmoronándose, y por consecuencia todos los esfuerzos y planes de rescate estarán enfocados a su país en particular, por lo que toda iniciativa tendrá que ser enfocada hacia el interior de cada país en particular, asegurándose que la medida de sus acciones influyan en sus economías locales.

La crisis actual requiere estímulos para hacer que las empresas inviertan y generen empleos manteniendo la dinámica económica, donde al gobierno le toca generar las condiciones para que estas puedan hacerlo con mayor facilidad, recordando que nueve de cada diez empleos los generar la iniciativa privada, en su mayoría micro y pequeños empresarios.

Consecuentemente, es verdaderamente alarmante que algunos gobiernos locales, y en particular el presidente de Mexico, no han sido capaces de identificar y generar las acciones necesarias para sacar adelante al país.

A la fecha, el dialogo y la retórica del presidente parece más de reto y confrontación, criticando y culpando a conservadores y neoliberales de los problemas del país, donde la única propuesta y acción visible en su discurso es el combate a la corrupción, acompañado de algunos gobernadores que tratan de convencer a sus clientelas que los ricos son los responsables de todos los males, y por consecuencia los enemigos del pueblo.

Igualmente, la relación del presidente y la IP pareciera empeorar a la misma velocidad de la pandemia y la caída de la economía, negándose el primero a escuchar propuestas para enfrentar la crisis.

Hasta hace unos días, para el gobierno federal la pandemia era un asunto de ricos a la que había que confrontar con besos y abrazos. A cinco días de haber llamado a una vida normal saliendo a consumir, y ante la magnitud del problema y la burla mundial, el presidente finalmente recomienda medidas de separación social y reducción de actividades.

Hoy no es tiempo de chairos vs. fifís, ni de división y confrontación, sino de unidad, donde los empresarios, micro, medianos y grandes, son parte de la solución.

Hoy es tiempo de emitir señales claras a la inversión privada, combatiendo la inseguridad, respetando escrupulosamente el estado de derecho.

Hoy no es tiempo de invertir en proyectos faraónicos e irracionales, o de pagar por proyectos de inversión cancelados e inutilizables.

No podemos permitir que lleven al país al precipicio, regresándonos a la economía de los 70s con la consecuencias ya conocidas.

Por el bien de México y de todos los mexicanos, hoy es tiempo de unidad bajo el mando de un solo líder: el presidente de la república.

 

Ya se nos acabó el tiempo. De lo contrario, la crisis nos postrará como nación.