México corrupto

Por Jorge Alberto Gutiérrez Topete

 

Quizá para un mexicano común y corriente no es novedad, pero las consecuencias negativas de la corrupción son más graves de lo que uno piensa.

En el índice de Percepción de la Corrupción de 2014 que elabora anualmente Transparencia Internacional, nuestro País fue colocado en el nivel 103 de 175 países, donde el lugar 175 es el más corrupto y el 1 es el menos corrupto.

México tiene un puntaje similar al de países como Bolivia, Moldavia, Nigeria, Argentina, Ecuador y China. Los menos corruptos fueron Dinamarca y Nueva Zelanda.

Todo esto, previo a que se hicieran públicos los eventos recientes de Iguala, la Casa Blanca de las Lomas, la licitación del ferrocarril y la casa de Malinalco. De seguro, nuestro ranking se desplomará aún mas en la siguiente versión de este índice publicado por Transparencia Internacional.

Lo que agrava la corrupción en nuestro país, es quizá el alto grado de impunidad provocado por la manera en que se formulan y aplican las leyes.

Las crean los legisladores para que las apliquen los gobernantes. En los casos extremos que existen sanciones, el razonamiento utilizado es más por venganza política, que para corregir conductas ilegales.

Quien es “sancionado”, es con una  amonestación en lugar de una inhabilitación y muy rara vez con sanciones económicas o cárcel. Es más, resulta casi imposible encontrar un resultado en el críptico “Sistema del Registro de Servidores Públicos Sancionados” en el sitio de internet del “Programa Anticorrupción” del Gobierno Federal (http://www.programaanticorrupcion.gob.mx/).

Esta farsa, tiene por objeto aparentar que los servidores públicos son observados y que actúan con probidad, pero la realidad es abrumadora.

Todos los días en la vida de un mexicano existen muchas oportunidades para corromper o ser corrompido. Sólo para ejemplificar, existen muchos tipos de corrupción que vemos a nuestro alrededor todos los días: Extorsión, soborno, peculado, colusión, fraude, tráfico de influencias, falta de ética, los “aviadores”, la “fayuca”, los autos “chocolate”, usurpación de funciones o profesiones, la venta de plazas por sindicatos y otros muchos mas que la amplia creatividad mexicana han creado.

La corrupción es un fenómeno social que ataca a cualquier ámbito de la vida nacional y a todas las clases sociales; existe por la ambición de enriquecerse a costa de las demás personas.

La mejor manera de combatir la corrupción es denunciando estás acciones y evitando caer en ellas.

Si la denuncia formal no es escuchada, por fortuna ahora existen redes sociales donde el ciudadano común puede compartir su experiencia y exhibir a los funcionarios corruptos; pero hay que hacerlo responsablemente.

Si optamos por el silencio estos actos seguirán cometiéndose, y los principales causantes de esto terminaremos siendo la población ya que lo permitimos, lo propiciamos o lo solapamos.

Urge un verdadero ejercicio de autocrítica no solo por los miembros del gobierno actual, sino por los mismos ciudadanos, para que se corrija el rumbo.

Si la autoridad nos va a exigir cumplir las leyes, que seamos honestos y nos comportemos debidamente, les tenemos que exigir por lo mismo a ellos. Ojalá y esto sea por las buenas.