México: caminar sin agravios

Por Claudia Luna Palencia

A la distancia de esos cinco siglos, México es el país de Hispanoamérica que mejor ha conservado la herencia cultural española, a decir de Carlos Pérez Ariza, ex director del vicerrectorado de Comunicación de la Universidad de Málaga.

“Se tiene la impresión de que se ama-odia a Cortés en México, pero también podemos afirmar que este México es el producto cultural del mestizaje que fundó Hernán Cortés. A estos 500 años, puede ser buena la hora de hacer valer todo lo que nos une, sin dejar de sopesar con seriedad académica aquellos hechos y nuestro futuro juntos”, me dijo.

Para el doctor en periodismo, la distancia de esos cinco siglos “nos da una nación poderosa”, que inició su recorrido histórico con toltecas, mayas y aztecas, que son los que confrontan su cultura con la hispana.

“En unos pocos años de 1519 a 1521, Cortés se hizo con el territorio principal de Moctezuma y sus sucesores, pero no lo hizo solo él y sus soldados, no hubiera podido hacerlo ante la poderosa fuerza militar de los aztecas. Contó, gracias a sus habilidades diplomáticas con miles de combatientes totomacos de Cempoala y los tlaxcaltecas, ambas etnias habían sido esclavizadas por los aztecas, cuya política religiosa, basada en los sacrificios humanos y el canibalismo, les obligaba a subyugar a los pueblos vecinos”, refirió el periodista.

Pérez Ariza recordó a  la princesa Malinche, una figura importantísima en el vínculo de Cortés y los territorios por conquistar, bautizada como doña Marina hablaba náhuatl y maya.

“No solo le sirvió de traductora, sino que le dio a conocer la realidad política de aquella tierra. Hay que recordar que, Moctezuma creía que Cortés era la viva reencarnación de Quetzalcóatl, el legendario dios principal en la religión azteca. Y el extremeño vio perfectamente cómo podía vencer al jefe azteca. Andando el tiempo, la Ciudad de México fue fundada en el mismo sitio de la capital azteca, Tenochtitlán”, abundó.

España y México han creado una gran cultura conjunta, ¿qué se puede aprender de ésta? A lo que Pérez Ariza me respondió: “La cultura del mestizaje que creó España en todos los órdenes, no solo en la mezcla de razas es de inmensa importancia. No se ha dado tal fenómeno social positivo en ninguna otra forma de imperios paralelos al español”.

Vamos a 2020, hoy en día mucha gente en México sigue refiriéndose al país ibérico como “la Madre Patria”, y ya han pasado 200 años de vida independiente, ¿cómo interpretarlo? ¿Sigue vivo un vínculo umbilical?

En voz del profesor asentado en Málaga, hay pruebas del inmenso amor y ayuda que el presidente Cárdenas prestó al exilio republicano español, sin olvidar “el gesto fraternal y humanitario con los niños españoles y los intelectuales” que acogió México desde finales de los años treinta del pasado siglo. Ese cariz humanitario es también herencia de nuestro mestizaje.

A colación

Todos somos descendientes de aquel momento, me dijo José Luis de Rojas, historiador de la Universidad Complutense, con sus consecuencias y cambios que no se pueden volver a atrás.

En este sentido, remarcó el investigador, el agravio y el rencor están en las personas no en la historia aunque hayan ocurrido muchas cosas que nos hubieran gustado que fuesen de otra manera.

Para el experto miembro de la Academia Mexicana de la Historia, las relaciones binacionales actuales pasan “por un muy buen momento con la apertura de la Casa de México” con todas las actividades que se realizan  y la política de caminar juntos.

¿Qué trajo de positivo la Conquista? El intercambio de ideas, de personas, de productos tanto animales como vegetales… América no podría vivir hoy en día sin lo que les llegó de Europa y Europa no podría vivir sin lo que se trajo de América.

¿Y el perdón histórico? Según el catedrático España no debe pedir perdón por lo que pasó: “En aquel momento, ni existía España, ni existía México, y en el mismo contexto, ¿debería pedir España perdón a otros países por sus invasiones? Hay que aprender del pasado”.

No todo fue devastación destacó por su parte Juan Antonio García Galindo, académico de la Universidad de Málaga, quien puso en la mesa el legado de una lengua en la que México se ha convertido en el repositorio del español, erigiéndose a sí mismo en defensor de la cultura hispánica occidental como ningún otro país. Lo que hay que hacer es caminar sin sentirse agraviado.