Mesas de paz y seguridad

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“La peor forma de injusticia es la justicia simulada”, Platón

“Cumpliendo nuestro compromiso de atender las zonas de alto índice delictivo de manera efectiva e incluyente, se crearon las llamadas Jornadas de la Paz, una estrategia definida en las Mesas de Seguridad para llevarles bienestar y atención directa a los ciudadanos”.

Lo anterior fue un twitt publicado por el gobernador la semana anterior, pero nada mas alejado de la realidad.

Simultaneo a su mensaje, los medios daban nota del asesinato de dos niños de 3 y 8 años, que después de haber estado atados, cubiertas sus cabezas y en cautiverio por mas de dos días, fueron asesinados a golpes y calcinados. El motivo fue una deuda de drogas por parte de su padre.

Este espantoso crimen se suma a la serie de asesinatos de menores que se ha hecho común en nuestro estado, acompañados de la violencia de género y feminicidios.

Lejos de mejorarse, la incidencia delictiva de principios de año ha empeorado comparada a 2020, donde en particular los homicidios tuvieron un incremento del 37% a nivel estatal durante enero, con cada municipio bajacaliforniano incrementando el número asesinatos.

Como estrategia para combatir la inseguridad, al inicio del sexenio se implementaron las Mesas de Paz y Seguridad a las que hace mención el gobernador, donde a través de los llamados “lineamientos de operación” hace mención que según el artículo 21 Constitucional, la seguridad pública es obligación del Estado a través de la Federación, Entidades Federativas y Municipios, y tiene como objetivo salvaguardar la vida, libertades y el patrimonio de los mexicanos, así como contribuir al orden público y la paz social.

El documento también menciona que Ley Federal de Seguridad Publica obliga a coordinarse a los tres órdenes de gobierno para atender el tema, todo en base a la Estrategia Nacional de Seguridad presentada por el Gobierno Federal al Congreso en abril del 2020, solicitándole a cada Estado replicar este modelo con la participación de los representantes federales en el estado, el gobernador, los alcaldes y todos los cuerpos de seguridad pública de la entidad.

El documento menciona los responsables de estas mesas de seguridad son el gobernador y su gabinete de seguridad, las fuerzas armadas, la Guardia Nacional, el Centro de Inteligencia, las Fiscalías Generales de la República y del Estado, donde el secretario técnico que coordina es el delegado de seguridad pública federal.

La participación ciudadana en las mesas se contempla de manera extraordinaria y por acuerdo e invitación del pleno, pudiendo invitar a instituciones públicas y privadas, especialistas en el tema, con el objetivo de combinar esfuerzos en la materia.

Finalmente, la razón primordial de las Mesas de Construcción de Paz y Seguridad son las de fungir como eje de articulación de todas las fuerzas del orden, alineando esfuerzos para disminuir el delito.

Desafortunadamente, las mesas de seguridad en el estado se han convertido en plataformas de confrontación política, existiendo municipios en el estado que han cambiado hasta cuatro veces de director de seguridad pública.

Consecuentemente, la espiral de violencia que seguimos viviendo los bajacalifornianos requieren la voluntad política del Gobernador para reconocer y aceptar el problema, y la articulación del Fiscal General del Estado y los alcaldes para empezar a generar resultados, algo que se antoja complicado dados los resultados obtenidos a la fecha, y en el umbral de un proceso electoral en puerta.

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