Más emprendedores para fortalecer a México

Por David Saúl Guakil

Cuando hablamos de emprendimiento siempre estamos pensando en el futuro inmediato y en la juventud talentosa y preparada con que contamos los mexicanos.

Tijuana es modelo, en muchos aspectos, de emprendimientos constantes, resulta difícil no percatarse que mucha gente de negocios confía en nuestra ciudad y su crecimiento, aún y con problemas como pueden ocurrir en otra parte del país, pero con un aliciente real basado en una economía sana y en franco desarrollo, dentro de una frontera tan visitada como dinámica y con mucha vida propia, acelerada por su envidiable condición geográfica, el poder adquisitivo de su gente y un clima excepcional, entre otras virtudes naturales.

Creo que ya quedó en el pasado aquella broma irónica de que “lo mejor de Tijuana es San Diego”, si en la actualidad le preguntamos a los miles de retirados ciudadanos americanos y otros tantos emigrados que superan cualquier cifra estimada y hoy viven en esta ciudad, por qué la eligieron, -además de lo obvio de la cercanía-, no alcanzaría esta columna para enumera los beneficios que encuentran aquí, no sólo los económicos, para trasladarse con sus familias a formar parte de nuestra población.

Mucho más allá de un Tratado de Libre Comercio que hoy se debate entre dudas, exigencias y posturas beneficiosas que no lleguen a perjudicar a ninguna de las tres naciones participantes, aunque debo reconocer que también existen intereses inviables y caprichos incomprensibles, sobre todo en las autoridades de Estados Unidos, que pueden llevar esta negociación al borde del abismo si no se toman en cuenta factores territoriales, de población y niveles de productividad. Parecen olvidarse que México cuenta con una de las mejores manos de obra calificadas en toda Latinoamérica, según estudios realizados en el vecino país del norte, amante de este tipo de estadísticas para evaluación.

Una de las cuestiones principales donde se deba desatorar este asunto, es lo referente al nivel de sueldos que existe entre los tres países y creo que aquí vale la pena hacer hincapié en nuestras posturas empresariales y comerciales desde la óptica de nuestro país, en mi caso, siempre pensé que un operario de fábrica o de la construcción, empleado de oficina, personal de servicio y técnicos profesionistas, deben ganar lo suficiente como para que su familia viva sin sobresaltos y sus hijos reciban una  buena educación, además de tener acceso a un digno servicio de salud y poder progresar a partir de un trabajo bien remunerado o una profesión futura.

Nunca estuve en contra del aumento de un salario, simplemente porque éstos reflejan el progreso de una empresa y de un país entero, cuando la gente se siente bien compensada siempre se estimula produciendo mejor y cuidando el espacio ganado dentro de una compañía. Ahora bien, si esto sigue representando un obstáculo, habrá que aguzar el ingenio para buscarle una solución apropiada y benéfica o empezar con la aplicación de un ‘plan B’ para el cual estamos bien preparados y con un aprendizaje desarrollado en distintos países, de otros continentes, a los que ya acudimos para hacer negocios. Nadie tiene derecho a parar el progreso, ningún tratado deberá frenar nuestro ímpetus de crecimiento.

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