Mantén un sentido de urgencia

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Llévalos a una posición fatal y saldrán vivos; ponlos en una situación desesperada y sobrevivirán”

Sun Tzu

En algún momento de la vida, todos hemos tenido una sensación de urgencia y desesperación, donde en apariencia no hay escapatoria. En situaciones como estas, para salir adelante, terminamos generando fuerzas y talentos, que en situaciones normales no hubiéramos percibido tener.

Sun Tzu se refería a esto como el “campo de la muerte”, un fenómeno psicológico que se genera cuando ante una serie de circunstancias te sientes encerrado y sin opciones. Hay una presión real sobre de ti que no te permite huir. El tiempo se acaba. El fracaso, una forma de muerte psíquica, te mira a la cara. Debes actuar o sufrir las consecuencias.

Los humanos somos seres de costumbre. Si nuestra situación es fácil y relajada, nuestra tensión natural se desvanece; no existe sentido de premura, nuestro medio no nos desafía.

Pero ante una situación de urgencia, un campo psicológico de la muerte, la dinámica cambia. Tu cuerpo responde al peligro con un aumento súbito de energía; tu mente se afina, la urgencia se impone; te ves obligado a no perder más tiempo. Si no puedes permitirte perder, no lo harás.

“Fórzate” a entrar al campo de la muerte, entra a territorio desconocido, donde debas depender de tu ingenio y energía para salir adelante. Al ponerte entre la espada y la pared, tendrás que utilizar todas tus fuerzas y talento para salir victorioso.

Los jefes militares han pensado en esto desde que los ejércitos existen: ¿Cómo motivar a los soldados, volverlos más agresivos, mas temerarios? Hernán Cortés lo hizo con sus soldados en la conquista de México; quemó sus naves para evitar que los soldados pensaran que podían dar marcha atrás. De igual manera, tú debes obligarte a quemar tus naves.

Como los soldados de Cortés, si conservas una escapatoria, un soporte, algo que te permita mantener el estatus quo, no enfrentarás las situaciones adversas con el mismo ímpetu. Así como ellos veían sus naves como una garantía, tú podrás ver esa salida como una bendición, cuando en realidad es lo contrario.

Como crees tener una opción o una salida, nunca te esfuerzas lo suficiente para explotar todos tus potenciales. A veces necesitas hundir tus naves, quemarlas, y dejarte una sola opción: triunfar o naufragar.

Haz la quema de tus naves lo más real posible: elimina tu red de protección. Algunas veces tendrás que generar ese sentido de urgencia para poder llegar a tu objetivo.

Mantente incansable e insatisfecho. Corre un riesgo y tu cuerpo y tu mente responderán con un torrente de energía. Los riesgos que no dejas de correr, los desafíos que no cesas de vencer, son como muertes simbólicas que agudizan tu aprecio por la vida.