Manejo de sentimientos

Por Maru Lozano

La psicoterapeuta humanista Miriam Muñoz Polit nos habla de que solo tenemos instalados en nuestro disco duro al nacer cinco sentimientos: Miedo, afecto, tristeza, enojo y alegría.  De estos se derivan todos los demás dependiendo el caso.

 

Los sentimientos son la voz de las necesidades y si ubicamos el sentimiento real dentro de esos cinco, entonces llegaríamos plenamente a satisfacer lo que realmente precisamos.

Si nos equivocamos al ubicar el sentimiento, entonces contactaríamos con el satisfactor y como resultado:  “El vacío y frustración”.  Por ejemplo si decimos: “Quiero ir a Cancún”, lo ideal será preguntar ¿para qué?  Si la respuesta es para descansar del estrés del trabajo, entonces no es exacta ni forzosamente Cancún, puede ser Rosarito, incluso.

Evitemos pensar en automático en las necedades, en los “por qué”  y mejor  preguntemos ese “para qué”.

El sentimiento del miedo sirve para protegernos y para huir cuando un susto  real aparece, por ejemplo:  “Miedo durante un asalto”.  Pero existe el que producimos, el terror imaginario: “Siento que pueden elegir a otro en lugar mío”.  Usualmente éste último es el que nos paraliza, no nos deja ver con claridad y nos entorpece.

El sentimiento del afecto nos sirve para vincularnos porque somos seres sociales.  El equilibrio aquí es importante, no confundir el amor con obligación.

El sentimiento de la tristeza es bueno para retirarse un tanto, reflexionar, para quitarse de donde daña y duele pero recordando que después de contactar la tristeza y tratarla, hay que impulsarse de nuevo.

El sentimiento de enojo es útil para defendernos cuando nos sentimos invadidos.  Es importante expresar que se siente enojo, retirarse un poco y dialogar después para evitar herir.

El sentimiento de alegría es motivante, nivelador de energía y revitalizador, nos recarga siempre y cuando no nos volvamos eufóricos y locos.  El balance es importante porque no podríamos estar siempre como en esos segundos de éxtasis en una montaña rusa o en una situación de orgasmo.  Procurar esos segundos de alegría nos tomaron horas de fila u horas de preparación que valieron el momento.

Cuando alguno de estos cinco sentimientos se exagera, se deja de crecer, se atora  y se empieza a vivir de acuerdo a la idea de sentirse de tal o cual manera bajo estándares que no son propios, sino por sentir aprobación externa.

Lo ideal al sentir un sentimiento negativo es buscar el opuesto positivo.  Si crees que sientes por ejemplo, desesperación, analizar a qué sentimiento base de los cinco que mencionoamos pertenece, enseguida evoca el antónimo como: esperanza, tranquilidad, optimismo.  Por unos cuantos segundos siéntete así y te aseguro que la claridad que da pensar y sentir diferente, te lanzará a la búsqueda de la satisfacción completa.

También ubica si tu sensación es de ahora.  Hay tres trabas:   Puede ser que estés atorado en una experiencia pasada y por lo tanto obsoleta.  Puede ser que estés repitiendo ciclos por asuntos inconclusos o bien puede ser que vivas bajo las creencias tragadas que se te inculcaron y que no coinciden con tu ser actual.

Y recordemos que todo sentimiento debe ser expresado para que no se aloje en el cuerpo y te hable como síntoma o más tarde, como enfermedad.