Malas Noticias

Por Manuel Rodríguez

En septiembre de este año ocurrieron un total de 46 ejecuciones relacionadas con el crimen organizado en Tijuana. Esta cifra representa un incremento constante con la incidencia observada en el año inmediato anterior, en total en 2015 ya rebasamos las 600 ejecuciones, lo que nos coloca en el segundo lugar nacional como una de las ciudades más violentas de todo el país, sólo detrás de Acapulco, Guerrero.

 

Esto no se veía desde 2008.  Regresamos a los niveles de ejecuciones de los años horribles de Tijuana. Estamos cumpliendo 24 meses de administración municipal y el reto sigue siendo la seguridad de nuestro municipio. La guerrita que se traen los menudistas de narcóticos, es parte del problema, pero no la causa principal.

En la raíz está la desintegración familiar. La violencia que se vive en las calles es originada por la descomposición familiar que se ve reflejada en la cantidad de jóvenes que con frecuencia son asesinados. La irresponsabilidad de gobierno y sociedad sobre el  quehacer de las juventudes nos tiene metidos en este embrollo. Hay que decirlo con todas sus letras, enfrentamos otra agravante de la problemática, y es la simulación que se ha vivido con muchos de los programas sociales de prevención del delito que terminan siendo mal utilizados, en subejercicios, o de plano en programas fachada que lo único que alimentan es el ego de políticos y prestadores de servicios que económicamente se ven beneficiados por ésta lamentable y trágica situación.

La falta de una cultura de legalidad, la falta del imperio de la norma como inhibidor de conductas ilícitas, la falta de un real Estado de Derecho, no van a poder empoderarse de nuestras calles, mientras no se cumpla con lo más elemental como lo son los reglamentos de tránsito, todo empieza desde abajo, o desde arriba, según como quiera verse el problema.

Pero no podemos permitir que esta sea una generación perdida. Estás sí que son malas noticias. Y es que, entre enero y octubre de 2015, las ejecuciones relacionadas con la delincuencia organizada prácticamente se han estabilizado en alrededor de 50 por mes. Esto de acuerdo con la base de datos de Lantia, consultora especializada en temas de seguridad.  Así está la situación de la violencia en Tijuana, queramos aceptarlo públicamente o no.

El descontrol ha provocado que el crimen campee de nuevo a sus anchas en algunas colonias, creo que llegó el momento que ciudadanos y gobernantes nos preguntemos: ¿qué estamos haciendo mal? Necesitamos una amplia convocatoria, que nos permita hacer un frente común. Una iniciativa más allá de la parafernalia, una verdadera transformación de las actividades en las colonias, un real seguimiento del policía de barrio de los muchachos de la cuadra.

No más una Tijuana en manos del hampa, no más una Tijuana en control de los criminales, si es necesario que utilizamos recursos extraordinarios, creo que llegó el momento de no andar con tibiezas, hay que actuar o de lo contrario la mayor parte de nuestros jóvenes serán presas de alguna u otra forma de la criminalidad.