Madruguete legislativo en educación

Por Manuel Alejandro Flores

¿Cuál es el afán de parte de algunos diputados por presentar de la noche a la mañana iniciativas de alto impacto comunitario?

Si es verdad que parte de sus facultades es la presentar iniciativas que crean, modifiquen o incluso abroguen leyes, pero el proceso legislativo conlleva también socializar dichas propuestas con los actores a quienes puede impactar, especialmente si de educación hablamos, ya que el impacto es general.

La diputada María Luisa Villalobos Ávila, de la bancada de Morena y quien preside la comisión de Educación, cultura, ciencia y tecnología del Congreso del Estado de Baja California, presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Educación, se le ocurrió presentarla el jueves pasado para ser votada el viernes, con menos de 24 horas para consultar respecto a los postulados que la ley puede modificar. Reza el dicho popular: “no hagas cosas buenas, que parezcan malas…”.

La educación no es un tema menor, como comentaba desde el principio, es un tema que debe interesarnos a todos. Aunque la actual Ley General de Educación existe desde 1995 puedo decirles que ya leí de manera general la propuesta de la diputada Villalobos y en verdad no hay contenidos o cambios que sean de alarma para el tipo de educación que se imparta en nuestro Estado. Lo que sí ocurre es que cada vez que le doy una repasada a la Ley, me doy cuenta de que parece más bien un cúmulo de buenas intenciones, lejos de convertirse en una realidad para los bajacalifornianos. Tiene al menos 10 años que la tendencia educativa de nuestro Estado va a la baja. Los resultados en las pruebas de estándares internacionales nos ponen a media tabla respecto a las demás entidades del país.

Lo que la diputada está haciendo es alinear a la Constitución Política Federal, artículo 3ero, la normativa local. Lo preocupante insisto, es que lo haga como si se tratará de algo secreto y que lo quiera subir con un sentido de inmediatez que preocupa más por la forma que por el fondo.

Los sectores educativos o fuertemente vinculados con el sector podríamos enriquecer la propuesta si se abriera una consulta o el famoso parlamento abierto para hacerlo. Aquí presento algunos tópicos que bien podrían quedar en una nueva ley general de educación:

  1. ¿Qué hay de la educación dual desde bachillerato? El sector empresarial, especialmente la Coparmex y el CDT habrían propuesto incluir en la ley una modalidad de educación alineada a muchos procesos productivos en el Estado. Existen muchas empresas que están dispuestas a recibir alumnos para ayudar en su formación en BC.
  2. Mayor libertad a particulares que apoyan al Estado en su deber fundamental de educar. En la mayoría de los casos y derivado de un esquema en el que la innovación es fundamental para que los padres de familia los elijan, los particulares, en virtud de esta ley, deben pedir permiso para casi todo lo que se refiere a su operación académica y administrativa. Es buen momento para dialogar sobre normativas arcaicas que detienen los procesos de innovación en las escuelas que siguen apareciendo en la ley.
  3. La ley sigue incluyendo los procesos de formación docente, pero se aleja, tal y como lo hace a nivel nacional, de la evaluación docente como elemento nodal en la obtención de plazas y en la obtención de ascensos y acceso a direcciones o inspecciones escolares. Le devuelve, ipso facto, esas facultades de manera discrecional a los sindicatos, que curiosamente apoyaron de manera muy comprometida a Morena en el pasado proceso electoral. De rescatar que al menos se considera los procesos formativos de los docentes para escalar en la estructura educativa.

Lo importante es que la bancada de Morena en el Congreso de BC debe reflexionar sobre las formas en que quiere pasar y aprobar leyes. No es la primera vez que intentan sacar así una ley, de madruguete, sin tocar base con los distintos sectores sociales (aprobaron la posibilidad de reelegirse sin dejar su cargo, por citar un ejemplo). Cuidado, la mayoría de los regímenes políticos comienzan su decadencia cuando el autoritarismo y la arrogancia invaden sus filas. Para su buena suerte, existimos bajacalifornianos que estamos muy al pendiente de lo que promueven y que sólo tenemos intereses en favor del Bien Común y no de un grupo político preponderante.