Lugar donde se guarda el alma 

Por Maru Lozano Carbonell

Amistad, ya celebrando el día catorce. Interesante reflexionar que dicha palabra viene del latín “amicitas” donde “animi” es alma y “custos” es custodia; así que “amistad” significa literalmente: Lugar donde se guarda parte de tu alma.

¿Tiene la gente en ti un rinconcito para resguardar parte de lo que son? Si nos damos cuenta, las redes sociales nos agrupan con gente que piensa y gusta más o menos de lo mismo. Sin embargo, cada persona tiene un abanico de facetas y no todas tienen que encajar en ti. Simplemente una parte podría ser acogida, incluso aprobada.

Para empezar, no todas las relaciones sobreviven al tiempo. Hay pausas que tenemos que hacer, separar un tanto, no por eso olvidar o desechar. Es normal que durante cada etapa vayamos incorporando gente nueva con la que de momento se estrechan lazos importantes.

Aristóteles separaba en tres tipos la amistad: Amistad perfecta, basada en el placer y basada en la utilidad.

Amistad perfecta que solo piensa en la otra persona y su bienestar, amando al amigo por lo que es, dura toda la vida y hay reciprocidad.

La amistad basada en el placer es la que te ayuda a disfrutar solamente, se buscan para pasarla muy bien.

La amistad basada en la utilidad es la que te sirve, se buscan porque hay un interés particular, ayuda a compensar necesidades. Por supuesto esta amistad descansa cuando el interés ya cedió.

En realidad el vínculo afectivo amistoso es vital, en cada ciclo es esencial fomentarlo y que sea un intercambio en ambas direcciones. Sería increíble que se contara con desinterés, confianza, confidencialidad y complicidad, pero ¿sabes qué la hace perdurable? ¡La libertad!

Es de amigos verdaderos comprender y validar los sentimientos del otro, sabiendo que no tendremos miles de amigos siempre, Aristóteles decía que pocos son los verdaderos, los que duran. Pero buscar siempre es fundamental para relacionarnos. Dos amigos son generosos entre ellos y fluye el “dar y recibir”.

Un vínculo amistoso que nace entre dos personas y se fortalece con el trato es lo que dura en la memoria del corazón, no importa si no se hablan a diario, si no se contactan seguido, si al tratarse se fortalece la amistad, un lugarcito para guardar esa parte del alma queda seguro. Es que sin amistad nadie queremos vivir ¡imagínate! Es que en ese amigo nos vemos nosotros mismos, y al no tener ese espejo, no hay reflejo que contemplar. Se requiere trabajarla, se requiere movimiento.

Si nos acordamos, amistades de pequeños eran puras, eran de acompañamiento, de goce. Amistades de jóvenes estaban llenas de adrenalina, de entrega desmedida, de apoyo. De adultos, las amistades se dudan, uno cree que solo buscan por interés, que son ventajosas, que hay truco… Uno se protege para no salir lastimado y mejor nos vamos por lo digital, usando emoticonos, stickers y frases hechas que distan del verdadero movimiento que se podría generar. La tecnología nos puede dar un tipo de amistad diferente, pero no suplir de ninguna manera el vínculo social presencial.

Ahora, es de humanos vivirnos enlazados de diversas formas, practiquemos y fomentemos todas. Si se comparten intereses y hay afinidad, no te preocupes por cuánto durará. Disfruta y que el vaivén de la vida siempre te lleve al encuentro de alguien más.