Lourdes Martinez Ojeda, una alquimista del vino

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Como sommelier, probar vinos y conocer a sus enólogos te hace entender el resultado de lo que tu paladar prueba. Uno de los enólogos que más admiro, es Lourdes Martinez Ojeda, quien después de estar en Francia regresa a su tierra con aires que anuncian una nueva generación de enólogos en la zona vinícola de Baja California.

Lourdes es una bajacaliforniana de quien debemos estar orgullosos, enóloga ensenadense con herencia en cuestiones vinícolas ya que sus ancestros cultivaban uva hace casi cien años, la son las viñas centenarias de Tempranillo que aún conservan en su propiedad.

Lulú, como cariñosamente la llamamos todos, decide expandir sus conocimientos sobre el vino asistiendo a una escuela de enología en la región de Burdeos, Francia, considerada por los expertos como la mejor del mundo. En esos andares, conoce a los Lurton, una de las familias con más prestigio en la zona y propietarios de viñedos por toda la región.

Viendo el talento de Lourdes, Henry Lurton decide que nuestra amiga es un buen candidato para la elaboración de su vino premier, llamado Brane-Cantenac. Para que dimensionemos ese privilegio les platico que el Brane-Cantenac se encuentra inscrito dentro de la prestigiosa clasificación de 1855 de los mejores vinos del mundo. En esa tarea Lulú dedica 12 años de su carrera con el deseo de volver a la tierra que la vio nacer, por lo que ahora ya la tenemos de regreso de la mano de la firma de Henry Lurton, de la misma casa en la que se ha hecho profesionalmente.

Los Lurton son considerados una de las dinastías de grandes vinos de burdeos y en busca de la expansión hacen exploraciones para nuevos proyectos fuera de Francia. En la búsqueda poco a poco y sin llamar la atención, Lulú y su equipo comienzan a hacer micro exploración, recorriendo durante años pequeñas parcelas donde se producen uvas de calidad superior en los valles vinícolas de Ensenada.

Inician con vinos monovarietales, diferente a como lo hacen en Burdeos, donde la mayoría de los vinos son mezclas de dos o más uvas. En esos inicios en México hace tres años, presentaron tres vinos blancos a base de Chenin Blanc, Sauvignon Blanc, Chardonnay y un tinto de Nebbiolo. Joven y potente, que ella califica como “insolente”.

Hace un par de semanas Lulú nos recibió en la bodega con la sencillez y amabilidad que la caracteriza desde que la conocí hace unos años. Nos mostró sus tanques plásticos semipermeables para la fermentación de vinos blancos, así como unas curiosas barricas rotatorias que permiten un mejor manejo del vino durante su proceso de elaboración. Para mis ojos esto es otra generación en la manera de hacer vino en esta zona.

Tuvimos la oportunidad de probar la primera añada (2015) de su vino Premium, ensamble 80 por ciento de Tempranillo y 20 por ciento de Nebbiolo. De la Tempranillo, el 80 por ciento son viñas de 96 años, el 20 por ciento de 46 años., mezclado personalmente por Henry Lurton bajo la supervisión de Lulú y embotellado en presentación  magnum con un estimado de vida de por lo menos 10 años. Fue llamado “Bohema”

Para finalizar les contaré que caté su vino naranja. Un interesante vino blanco que tiene contacto con las pieles de la uva con sus lías (de ahí su color naranja) y añejado en roble. Sin duda un vino que tienen que proba. No cabe duda que nuestra querida Lourdes forma parte del llamado “Valle de Guadalupe 2.0” que junto con otros jóvenes enólogos revolucionan el vino mexicano.