LOS TENTADORES EN LAS ELECCIONES DEL 2015

En un recorrido por las colonias de Tijuana consideré que sería interesante preguntar a las líderes comunitarias, ¿será mejor recibir las dádivas de los candidatos en el momento de la campaña, o esperar a que les cumplan las promesas?

Sorpresas que te llevas, cuando al unísono comentan ¡uhhh!, para puras vergüenzas sirven. En realidad, el comentario coloquial se ha vuelto muy común en la boca de muchos ciudadanos, por ese estilo de campañas al que están acostumbradas a ver y escuchar, a las visitas de los diferentes candidatos de todos los colores que desfilan por las colonias como si fueran artistas, sólo esperan tomarse fotos con las doñitas sabiendo que las pondrán como trofeos encima de la tele de la sala para presumir su fingida amistad.

Por otro lado, no podemos dejar de pensar en el dispendio o derroche de recursos que utilizan para ganar la voluntad de las personas que votan. Ese es el punto principal de este comentario; el pueblo en general está pasando por una crisis además de la económica, alimentaria o laboral, la crisis psicológica mental, la cual se traduce en FRUSTRACIÓN, significa que las personas ven frustradas sus aspiraciones más básicas, como darle a sus hijos buena alimentación, vestido, educación o una vivienda digna.

No es de nadie oculto, que los candidatos visitan más las colonias pobres de la ciudad y no aquellas donde la gente cuenta con más recursos.

¿Por qué será esto? Pues porque es más fácil convencer a aquellos que tienen alguna necesidad evidente y que seguramente, al jugar con sus emociones, se les promete que sus necesidades serán cubiertas. No así en las colonias con más recursos, pues seguramente serán cuestionados por sus dudosas acciones.

Sin duda, sabemos que los partidos políticos tradicionales seguirán con esas prácticas, que en las próximas elecciones federales saldrán a prometer lo de siempre; lo que no sabemos, es si la gente reaccionará igual, ¿usted que creé? La pobreza se incrementa y las necesidades también; la frustración arrincona mentalmente a la gente y deciden aceptar la manzana de manos de la bruja de Blanca Nieves.

¿Cuantas necesidades no habremos pasado usted y Yo? Sin embargo, no todas han sido saciadas, ¿será posible que aguantemos la tentación de comer la manzana o seguiremos ingiriendo la pócima de la maldita bruja? Dicho de otra forma, Esaú vendió su primogenitura (lo más valioso que tenía) por un plato de lentejas. Al igual que él, siempre nos arrepentimos por haberlo hecho.

Por otro lado, si aguantamos la tentación de recibir esos “intercambios por nuestro voto” podremos decidir con libertad la mejor opción; si no debo nada, seré libre de elegir un candidato más humanista, que demuestre con los hechos y no con las palabras.

Los partidos que ostentan el poder, no deben hacer compromisos de campaña donde no estén incluidos los ciudadanos; el beneficio de ganar una campaña, mayormente debe reflejarse en el desarrollo y progreso de los ciudadanos.