Los retos de la clase media

Por Juan Manuel Hernández Niebla

 “El verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la elite al nivel de la plebe, sino elevar a la plebe al nivel de la elite”

Gustave Le Bon

El movimiento FRENAA (frente nacional anti AMLO) ha tomado especial fuerza los últimos días debido a la presencia de miles de seguidores en el primer cuadro de CDMX.

Mas allá de solicitar la dimisión de un presidente elegido constitucional y democráticamente, una de las peculiaridades del mismo son las marchas en vehículo que sus integrantes realizan, algo atípico cuando por lo regular este tipo de protestas se realizan a pie.

FRENAA pareciera ser la expresión de la clase media mexicana.

Esta clase media es mayoría. Si existen 40 millones en la pobreza y algunos miles de ricos, la diferencia contra los 120 millones de habitantes en México serían clase medieros. Esta clase media sostiene económicamente al país; produciendo, trabajando, y tributando impuestos.

Históricamente, el voto fáctico en México se va al partido que lo compra o regala una despensa, donde el máximo anhelo de esta sociedad menos favorecida es que sus hijos estudien y se vuelvan clase medieros.

Esta clase media aspiracional no es nueva, sobrevivieron los gobiernos populistas de Echeverría y López Portillo, teniendo un suspiro con De la Madrid, quien no los persiguió ni los consideró enemigos.

Con Salinas les fue muy bien: tuvieron acceso a créditos, casas propias y colegios para sus hijos. Sin embargo, su mundo se vino abajo con la crisis del 94, donde perdieron casas, carros y negocios. Los bancos los perseguían y tuvieron que perder muchos de sus privilegios.

Sin embargo, esta clase media se reinventó, y retomando su naturaleza aspiracional resucitó de sus cenizas trabajando, reestructurando créditos y levantando sus negocios.

Posteriormente, no le perdonó al PRI el haber perdido su patrimonio, cobrándole la afrenta haciendo presidente a Vicente Fox.

Igualmente, en el 2006 se organizó en torno a Calderón evitando los embates de lo que ellos consideraban un regreso al populismo.

Con el regreso del PRI al poder, el mensaje de la clase media fue el del perdón a gobiernos corruptos si estos no amenazaban su estabilidad.

Regresando a FRENAA y tratando entender sus razones, pudiera interpretarse la fuente inspiracional de la clase media sigue viva, dispuesta a soslayar la corrupción actual siempre y cuando no se sienta amenazada con otra crisis como las de Echeverría, López Portillo o Salinas.

Su mensaje es para aquellos que no la conocen, que nunca se han esforzado por ganar un peso, para los mantenidos del sistema, para los que parecen desear la quiebra de su pequeña empresa que les permite pagar un carro, un colegio para sus hijos, un crédito al consumo, seguro médico para su familia y vacaciones.

Su mensaje es para que este gobierno no se enfoque exclusivamente en eliminar la pobreza, sino también se convierta en promotor de una profunda y urgente expansión de la clase media.

Sin embargo, esto no se puede buscar con la renuncia del presidente, sino a través de un ejercicio democrático y de participación en las urnas.

La clase media debe seguir participando políticamente, debe mandar candidatos que representen verdaderamente sus intereses y forma de vida, el futuro de ellos y consecuentemente del país está en juego.