Los raritos siguen aquí

Por Juan José Alonso Llera

“Preferiría cometer errores en la bondad y la compasión que en hacer milagros con crueldad y dureza”.

Hoy años después les comparto este articulo que espero nunca deje de estar vigente. Todo empezó con una comida en Tecate, el alquimista recibió una cálida invitación para almorzar en lugar extraordinario, acompañado de una pareja de “raritos” (con esto me refiero a una pareja totalmente heterosexual de personajes poco comunes), debo confesar que tenía inquietud y un poco de renuencia. La pasamos increíblemente bien, después tuvimos otro encuentro con el pretexto de cenar, a lo que llamamos noche de “Syrahs” e incorporamos a otra pareja de “raritos”, teniendo como resultado una reunión que superó a la anterior. Para no aburrirlos seguimos con el convivio más reciente, la celebración del cumpleaños de una de las “raritas”, en donde la festejada nos sorprendió a todos dándonos unos regalos muy especiales, hechos a medida para cada uno de los “raritos” asistentes.

Después de tantas rarezas llego a la conclusión que para entenderme y entendernos hace falta definir “raritos”. Por un lado, significa que es poco común o frecuente y otros lo reducen a escaso en su clase o especie. Cualquiera de las dos definiciones me acomoda para llegar a donde quiero ir.

En este mundo de tanta hipocresía, materialismo, banalidad, traición, inmediatez, poco compromiso, relaciones superficiales y demás lindezas, cuando te toca compartir con gente que es transparente, honesta, frontal, dedicada, comprometida, divertida, que da sin esperar recibir nada a cambio. Lo que yo llamo estar enamorado de la vida y de los demás que me acompañan en este viaje, suele ser tan raro que mi neurona de la guardia lo describe como “raritos”. Me doy cuenta de lo equivocado que estoy, cuando me topo con que lo bueno resulta que es raro y lo banal normal. Estamos tan metidos en el día a día y vamos cambiando de máscaras cada minuto, que de repente alguien te recuerda como deben ser las cosas y los llamas: “raritos”. Cuando lo realmente raro es ser alguien que no eres y que tienes que fingir para seguir adelante. Gracias a la vida tengo una lista enorme de “raritos” que quisiera enumerarles y compartirles, pero seguramente mi memoria a veces minada por tantas cosas, va a dejar afuera a alguien injustamente, así que sólo les comparto que mi mundo afectivo está lleno de “raritos”, pero siempre tengo espacio para sumar a muchos más.

La amistad verdadera es capaz de enfrentar las más difíciles circunstancias, sabe sostenerse aún cuando no hay fuerzas, sabe esperar cuando todo se ha puesto complicado, sabe amar aún cuando tu amigo ha cometido errores, sabe perdonar cuando aún así han fallado.

Así que hoy los invito a todos a vivir en un mundo raro y no en un mundo normal, lo importante es el viaje, no el destino, así que es importantísimo tener claro quiénes son tus compañeros. Un abrazo muy fuerte a los “raritos” que están en mi tren, haciéndome divertidísimo este viaje y también los “raritos” que estoy esperando que se suban a esta travesía, llamada vida.