Los Perennials, generación sin edad

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Durante años o incluso décadas se ha venido hablando de los grupos generacionales y sus aparentes características en su vida personal y laboral. Según se decía en palabras de destacados ponentes y conferencistas en distintos congresos, simposios y foros que dependiendo del año en el que nació se pertenece a cierta generación con nombre propio y experiencias de vida particulares y, por ende, con formas de pensar y comportarse. Así de esta forma y a grandes rasgos quien nació en los 40s, 50s o 60s pertenece a la generación Baby Boomers, quien nació en los 70s es generación X, quien vino a este mundo en los 80s son Millennials y los que le siguen son generación Z o Centenials. Seguramente la generación posterior a esta última debe tener algún nombre y alguna visualización de cómo serán sus particularidades.

Lo anterior llevó a una serie de etiquetas en las que si se es Baby Boomer es resistente al cambio, si se es X entonces tiene una ambición desmedida y poco respeto por el ambiente, el Millennial sólo busca el reconocimiento por el más mínimo esfuerzo y así sucesivamente. En varias empresas hubo grandes esfuerzos -sin mucho éxito- por establecer condiciones laborales basadas en cada grupo generacional. En otras se concentró la adquisición de talento en un grupo generacional específico con la creencia que con eso se aseguraban ciertas habilidades o competencias. Por poner un ejemplo, un “Millennial” aportará la innovación que no estará presente en un “Baby Boomer”, pero no se podrá contar con él o ella a largo plazo porque son laboralmente inestables. Casi como una psicología de grupos dotada de precisión matemática que hacía ver al Big Data como algo arcaico.

Una muestra que lo anterior no siempre estaba en lo correcto es el caso de la ambientalista Greta Thunberg que, a pesar de tener sólo 16 años de edad, su labor la lleva a cabo con bastante éxito y con la seriedad más de un Baby Boomer. Un ejemplo a la inversa es el de la diseñadora Iris Apfel, quien a sus 96 años es tan innovadora o incluso más que muchos Millennials. Los ejemplos anteriores son conocidos como la antítesis generacional que quienes sin importarles lo que las etiquetas basadas en su año de nacimiento dictan cómo debe ser su comportamiento y gustos, se desenvuelven en base a sus propias motivaciones e intereses y que empiezan a ser llamados o etiquetados como los “Perennials”. Palabra que seguramente deriva de perenne que según la RAE es algo que no tiene intermisión, que es continuo.

Cualquier persona de cualquier edad puede ser un “Perennial”, ya que independientemente del grupo generacional al que se le haya encasillado es alguien que sabe lidiar con los cambios y no se conduce con base a estereotipos creados por alguien más, lo cual les dota de un par de competencias muy valiosas que son la flexibilidad y la adaptabilidad. De hecho, hay quienes aventuradamente le empiezan a llamar a estas personas como los colaboradores del futuro por su constante interés por aprender algo nuevo, por conocer más gente, por no basar la autoridad en sólo años acumulados de experiencia, sino tomar en cuenta también las habilidades natas.

Tal vez el término Perennial sea una tendencia más de la que no se hable en un par de años, o quizás sea la mejor manera para dejar de discriminar y etiquetar en base a la fecha de nacimiento y construir un ambiente más incluyente basado en cualidades, motivaciones e intereses comunes.