Los Organismos… una Vergüenza

Por Juan José Alonso Llera

“Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”

No me canso de escuchar día tras día las críticas a mi presidente y rara vez alguien levanta la mano y propone algo, simplemente se centran en puras quejas, pareciera que solo los políticos son ineptos, ineficaces y corruptos.

Pero volteas al sector empresarial, ¿y qué te encuentras?, por lo menos en Tijuana: un líder que estuvo detenido por prácticas ilegales, y que no respeta las políticas medioambientales creciendo sus cuartos de hotel, uno que según él nunca pidió ser presidente, pero se religió con una actuación digamos gris, tibia y mediocre. Y no puede faltar el que quiere cambiar las cosas, pero le da miedo actuar como profesional, claro no puede escasear el transa que llegó a la presidencia para protegerse de sus fraudes empresariales.

Estos es lo que hay, tenemos los empresarios que se merecen a estos políticos y los políticos que acompañan a estos seudoempresarios.

Los organismos empresariales son concebidos como mecanismos mediante los cuales el Gobierno puede conocer la opinión respecto de sus políticas. Entonces se concebía a estos organismos con un carácter pasivo frente a las acciones del sector público. Es el organismo que representa los distintos sectores industriales. Integra 46 Cámaras Nacionales, 14 Cámaras Regionales, 3 Cámaras Genéricas y 44 Asociaciones de los distintos sectores productivos que existen en el país. Dicho esto, podemos afirmar que la organización empresarial consiste en poner en orden los recursos de la compañía. Aunado a ello, se procederá a establecer una serie de funciones que permitan alcanzar los objetivos propuestos. Dicho lo anterior me lleva a la pregunta: ¿Para qué sirven las organizaciones empresariales?

Las asociaciones empresariales fueron creadas para defender las inquietudes y las ideas del mundo de la libre empresa, y eso implica ejercer la crítica desde una total independencia de criterio. Cuando las patronales no cumplen su función en un sistema económico, sucede algo similar a lo que ocurriría en el mundo judicial si abogados defensores y fiscales no fueran fieles a sus obligaciones, simplemente, el sistema dejaría de funcionar.

Y en el plano de las realidades empresariales ese dejar de funcionar equivale a que no se tomen decisiones favorables al mundo de la producción, porque no hay factores que impelan, obliguen o estimulen a tomarlas al poder político.

Es por esta razón que mientras que hace 25 años, cuando las patronales eran fuertes, hasta los gobiernos de izquierdas adoptaban posturas a favor de las empresas; hoy día, que son débiles, hasta gobiernos que se dicen de derechas toman medidas palmariamente contrarias a lo que necesitan las empresas.

La persistencia en el calificativo de derechas e izquierdas es una forma de hemiplejia moral como apuntaba Ortega. La persistencia de esos calificativos contribuye a falsear la realidad actual, ya falsa de por sí, como lo demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías.

En realidad, estamos llenos de lideres mediocres, que solo buscan el poder desde el sector empresarial, para cumplir con sus propios intereses o tener una plataforma política para aspirar a un hueso.

Es doloroso como hoy veo a los “lideres” de los organismos totalmente grises, mediocres, algunos corruptos y otros muy cortitos a la altura del gobierno que enfrentan. Si quieren los nombres pónganme un correo, aunque cada uno sabe de quien hablo.