“Los niños te van transformando»: maestra

 

 

Por: Korina Sánchez S. 

Tijuana.- Cuando Silvana cursaba cuarto grado de primaria, se quedó a cargo de sus compañeros de grupo, pues su maestra -que era ya una persona de edad avanzada- le pedía que apoyara a trasmitir conocimientos.

En una escuela de un poblado de Guadalajara, la ahora maestra de preescolar, Silvana Pino Santana, conoció el amor por la docencia.

“Yo recuerdo que ella agarraba el periódico y se ponía a leer y me decía ‘Silvana les puedes por favor decir que vamos a ver esto y esto’ y entonces yo descubro que me empieza a gustar dar clases”,  narra.

Después de que a los 10 años de edad, su madre tiene que trasladarse de Guadalajara a Tijuana, Silvana ingresa a un internado y tiene problemas para ser admitida a quinto grado de primaria.

“No me admitieron porque no tenía la boleta, de quinto me acomodan en cuarto para repetir, pero resulta que ya no había espacio y como no estaba alguien de mi familia, fui a dar a tercero”, explica sobre la situación de por qué dio clases de pequeña.

Ejemplo de preparación

A los 18 años termina la secundaria para trabajadores y a los 21 años se casa. Es en ese periodo cuando surge la oportunidad para ser docente.

“Mi esposo me dice ‘tus papeles de la secundaria’ y me llevó al Colegio Tijuana y entré a la normal, hice mi servicio”, explica sobre la facilidad que había para ingresar a dar clases.

El lograr una plaza en el Sistema Educativo, siempre ha sido difícil, dice, pues hay mucha demanda y sobre todo, burocracia.

“Estaba cubriendo interinatos y ya me aparece mi plaza como maestra, pero antes me toman como maestra compensada; pero a partir de ahí empecé a trabajar y no he parado, en octubre cumplí 29 años de labor”, recuerda.

Las ‘dobles plazas’ para los maestros, antes no existían. Silvana explica que el ingreso era fácil, pero la regularización –recibir un salario- no lo era.

Ahora, con la reforma educativa, los maestros deben pasar pruebas de conocimientos para acceder a un ascenso, situación con la que está de acuerdo.

Pero antes el sistema no obligaba a los maestros a actualizarse. No obstante, es por amor a la docencia y a los alumnos por lo que se busca mayor calidad, considera.

“Entré a estudiar mi licenciatura en la UPN –Universidad Pedagógica Nacional- me seguí preparando. Íbamos a la UPN tres veces a la semana, de seis de la tarde a nueve de la noche, cuatro años estudié la licenciatura y continué la maestría en educación”, detalla.

Salarios bajos

“Para un maestro el sueldo es mínimo. Una maestra de preescolar su plaza base es de tres mil 900 pesos a la quincena, ¡Es bajo!”, detalla.

Ahora con la reforma educativa, Silvana considera que será difícil el sustento para las próximas generaciones, quienes deben buscar un lugar mediante los conocimientos.

Anteriormente, platica, el salario se acompañaba de las prestaciones a las que accedían los maestros mediante la llamada ‘Carrera Magisterial’.

 “Estamos expuestos a lo que ellos viven”

Una de las situaciones a las que se ve expuesto el docente es la higienes de los menores, principalmente el problema surge en colonias cuya población es de escasos recursos.

“Una compañera mía se contagió de roña por ayudar a una niña. Más si estamos en tierra y sin agua”, detalla sobre sus inicios en la docencia.

La maestra explica que ha sido difícil ayudar a menores que no tiene problemas familiares a lo largo de casi 30 años de carrera.

Pero sus ojos se llenan de lágrimas cuando recuerda el caso de un alumno que visitó, pues considera que son los estudiantes quienes van transformando al maestro.

“Recuerdo un niño que estaba muy retraído, se hacía chiquito y un día que lo vi fuera de las canchas jugando básquet. Un sábado fui a su casa y hablo con su abuelita y le dije ‘su nieto tiene facilidad para el básquet, lo vi integrarse un poco’. Cuando ella me invita a pasar a su casa, veo en la esquina una jovencita en silla de ruedas, volteo y veo una fotografía y entonces me dice la señora ‘ella es mamá del jovencito, le acaba de dar meningitis. Ese acercamiento que tuve fuera de horario, de pronto te das cuenta de cómo a veces cuando das un poco de tu tiempo puedes conocer la situación ¿Cómo le puedes pedir a un niño que te atienda que te haga caso en clase, cuando trae un problema en su espalda? No puede con él porque era el hermanito más grande”, narra.

Cambia la imagen del maestro

Somos criticados y creo que el gobierno se ha encargado de demeritar el papel que tenemos nosotros como maestros. Ahora poco padres de familia se voltean como en aquellos tiempos con el respeto y ‘ahí le dejo a mi niño y usted sabe’. Ahora es otra forma de vernos, pero creo que el gobierno ha hecho que te vean diferente, pero claro que por todas las luchas por las que hemos estado pasando. Por los derechos que habías adquirido como maestro y ahora están en que si son viables o no lo son. Eso como que el padre de familia no le gusta y dice ‘otra vez en paro’.

Silvana Pino es directora del preescolar fundadores. Tiene 29 años de servicio y no piensa jubilarse a corto plazo.