Los negocios son como el matrimonio

Por José Pablo Valenzuela

¿Has tratado de conquistar a alguien? ¿Te han logrado convencer o han hecho el esfuerzo? Seguro has experimentado esa sensación de querer mostrarte como una persona perfecta llena de talentos y que viste de marca para impresionar, ¿a poco no?

Para explicarte la similitud que existe entre los negocios y el matrimonio, imagina que estoy en pleno proceso de conquista, con la mujer que fue mi novia y ahora es mi esposa, y en nuestra primera cita le digo lo siguiente:

-¡Carmen! Me encantaría ser tu novio. Soy un gran prospecto, tuve cinco novias a las que siempre les llevé serenata en nuestro aniversario y sus cumpleaños. Cada mes las sorprendía con un ramo de rosas rojas y fui muy detallista con mis suegros, los cuales siempre han hablado muy bien de mí.

Posiblemente a Carmen no le gustan las rosas rojas. Pero lo más seguro es que no le importa todo lo que hice en el pasado con mis parejas, teniendo pocas posibilidades que me haga caso.

Para mi suerte eso fue solo un ejemplo, pues hace más de diez años, un 5 de agosto de 2008, para ser exacto, cuando le pedí a Carmen que fuera mi novia, yo tenía muy presente que ella necesitaba confianza para aceptar la propuesta, y lo que dije fue lo siguiente:

-¡Carmen! Me encantaría que fueras mi novia, y no estoy esperando una respuesta de tu parte en este momento, te lo digo para que sepas que yo estoy seguro que quiero iniciar esta aventura contigo, de compartir los éxitos y fracasos, poder construir algo juntos.

La forma más común en la que los profesionistas en México atienden las reuniones de trabajo o negocio es muy similar al ejemplo que mencioné. Una vez estando en la reunión con el prospecto, parece que su principal objetivo es presumir lo “fregones” que son, los proyectos en los que han participado, presentar los testimoniales y los servicios que ofrecen, tratando de apantallar. No escuchan, y si lo hacen, es más por protocolo que por las ganas de entender cuáles son las necesidades del cliente.

En cambio, si llegas con el prospecto y lo escuchas, muestras sincero interés en ayudarlo, y dedicas el tiempo solo a él, lograrás entender mejor su necesidad y le podrás presentar no solo solución a su problema, sino la mejor forma de solucionarlo juntos, de construir un plan de acción que resulte en un ganar-ganar para ambos. No le hagas sentir que, para ti, él solo es un contrato o una comisión más de tu pago mensual, date cuenta, te buscó a ti y no a otro. Recuerda que la mejor validación que podemos tener es que tu prospecto te regale su tiempo para atenderte en su oficina o que él mismo te visite en la tuya.

Confía en ti y se tú mismo, porque una persona apasionada y con propósito siempre ofrece algo más valioso que un producto o un servicio, hace equipo con los demás, ofrece siempre un extra y así, obtendrá mejores resultados en las decisiones que tome. Esta semana esfuérzate en ganarte el corazón y no que te den la razón.

¡Un gusto poder escribir y compartir contigo!