Los murales de Ramos Martínez

Por Pedro Ochoa Palacio

Vamos a cazar, oh Ramos,

vamos por allí;

suenan cuernos y reclamos

y ecos de jaurías; y

vamos a cazar colores,

vamos a cazar

entre troncos y entre flores,

arte singular.

Rubén Darío.

Ensenada además de los atractivos archiconocidos, guarda celosamente un preciado tesoro. En el Centro Cultural Riviera se encuentran seis extraordinarios murales del maestro Alfredo Ramos Martínez.

El Hotel Playa Ensenada -que este año cumplirá 90 años- abrió sus puertas el 31 de octubre de 1930, más tarde sería el Hotel Riviera del Pacífico y posteriormente un casino. El complejo turístico fue diseñado por el arquitecto neoyorkino Gordon E. Mayer y ha tenido distintas funciones a lo largo de la historia, como, sede de la Comandancia de la Segunda Zona Militar durante la Segunda Guerra Mundial y asiento del poder ejecutivo estatal en Ensenada y actualmente Centro Social, Cívico y Cultural Riviera.

Alfredo Ramos Martínez nació en Monterrey en 1871. Estudió en la Academia de San Carlos bajo la supervisión del maestro Santiago Rebull. Fundó la Escuela de Pintura al Aire Libre en la Ciudad de México, teniendo como alumno, entre otros, al joven David Alfaro Siqueiros. Tuvo exposiciones en Estados Unidos y en Londres, Madrid y París donde conoció el movimiento posimpresionista. En París en 1905, obtuvo la Medalla de Oro en el Salón de Otoño con la obra “La Primavera”.

Ramos Martínez para atender la salud de su hija se trasladó a Los Ángeles en la década de los veintes, donde conoció al boxeador Jack Dempsey, quien le invitó a realizar los murales del futuro Hotel Playa Ensenada. El maestro Ramos Martínez plasmó seis espléndidos murales de pinceladas precisas, en los cuales nos regocija la mirada con símbolos de goce y alegorías al Dios Baco en la barra del Riviera. Y en la parte de arriba realizó una capilla en semicírculo, con una serie de personajes como monjas, frailes, donde la virgen de Guadalupe preside el recinto rodeada de feligreses y en la pared izquierda un cuadro de Sor Juan Inés de la Cruz. También pintó plafones, techos, cenefas, arcos y paredes con gran maestría, ambientando estéticamente de manera singular el Riviera.

Ramos Martínez legó obra mural en Los Ángeles, San Francisco y San Diego y una amplia colección de obra de caballete en nuestro país. Rafael Tovar y de Teresa estudió detenidamente la obra de Ramos Martínez y lo definió con mucha precisión: “La obra de este gran creador esta marcada por una profunda interacción entre la pintura moderna y tradicional. Tradicional por su empleo constante de los temas en boga; moderna por una clara transición entre el arte del porfiriato y el que nace de la revolución mexicana”. Esta definición de Tovar y de Teresa ubica a Ramos Martínez como un legítimo precursor del arte moderno mexicano. Obras como la citada “La Primavera”, “Adán y Eva mexicanos”, “Casamiento Indio”, son verdaderas obras clásicas de la pintura moderna mexicana. El poeta Juan José Tablada, amigo de “El Chato”, como él le llamaba a Ramos Martínez, quien afirmaba: “Fue sin duda El Chato quien descubrió la belleza plástica de los motivos populares, comunicando su amor de artista por los nuestros a un público indiferente”. (Alfredo Ramos Martínez, una visión retrospectiva, Museo Nacional de Arte, abril-junio 1992, México. INBAL. Ramón Favela. Ibid., p. 22. Citado por Ma. Eugenia Bonifaz de Novelo).

La obra de Ramos Martínez en el Riviera en Ensenada es patrimonio de México y de los bajacalifornianos por lo cual el gobernador del Estado Jaime Bonilla, el Ayuntamiento de Ensenada y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura pondrán en marcha un programa de restauración de la obra de uno de los pintores mexicanos más importantes del siglo XX.

Ramos Martínez falleció en 1946, el gran poeta nicaragüense Rubén Darío lo definió como “el pintor de las melancolías”. Y explicaba, “Ramos Martínez es un pintor de poemas, él no copia, él interpreta; entiende cómo expresar la tristeza del pescador y la melancolía de la aldea”.