Los movimientos de los Raiders

Por Dante Lazcano

Si un equipo ha estado activo en la NFL pensando en reaparecer en la postemporada, cosa que no ha hecho desde hace más de una década, no sólo en este receso de temporada si no desde septiembre, son los Oakland Raiders.

Previo a que iniciara la campaña del 2018 dejaron ir a Khalil Mack a Chicago y Amari Cooper por respectivas primeras selecciones en el 2019 los colocó en una posición en que pase lo que pase serán el equipo que se llevará a lo mejor de la generación colegial pues como terminaron con una de las peores cuatro marcas de la liga, además tendrán oportunidad de reclutar en la primera ronda en el cuarto puesto global.

A lo anterior se le suma que para la segunda ronda seleccionarán en el tercer puesto lo que significa que en 35 posiciones tomarán a cuatro jugadores, y por si fuera poco en la agencia libre han agregado talento lo que, sin haber drafteado, los coloca como uno de los equipos favoritos para por lo menos quedarse con la división y de paso despedirse de la bahía con marca ganadora.

Además de lo que podrán tomar en el draft, los Raiders ya tomaron en la agencia libre a Antonio Brown, un receptor probado que será de tremenda utilidad a Derek Carr, y del lado defensivo del balón al súper sucio Vontaze Burfict, lo que habla del tremendo  interés que tiene la directiva de llegar a Las Vegas, Nevada, su siguiente casa, como un equipo contendiente.

La gran duda es ver si Jon Gruden, entrenador en jefe, mantendrá la magia que lo llevó a construir a un equipo de calibre de Super Bowl como los Raiders del 2003, que aunque no estuvo al frente fue su equipo.

¿Y los Chargers ‘apá?

Pues bien, mientras que el resto de la liga ha estado activa, ya sea mediante canjes o contrataciones abriendo la chequera, los Chargers su gran movimiento fue que le dieron una extensión de contrato a su gerente Tom Telesco.

De la mano del joven maravilla el equipo del rayo ostenta marca de 48-48 en temporada regular y tras par de viajes a la postemporada su foja es de 2-2, de esas dos ocasiones en que se metieron al playoff fueron aplastados lo que indica que si para este tercer año de Anthony Lynn, entrenador en jefe, pretenden pasar de la etapa divisional, se necesita meterle a la defensiva.

Cierto que el equipo está muy limitado en lo que se refiere al tope salarial, apenas 12 millones de dólares de los que la mitad los destinarán a los jugadores que seleccionen al draft, por lo que ante el reducido margen de operación una vez más, y fieles a la tradición de no abrir la chequera, será en el draft en donde tratarán de resolver las necesidades más apremiantes como la de reforzar la defensiva.

Y es que con dos jugadores catalogados como cartuchos quemados, pues tendrán a un veterano de catorce años como Thomas Davis para jugar de apoyador y al pasador Tyrod Taylor, quien será el suplente de Rivers, el equipo de nuevo se ve muy tranquilo en esta etapa.

Mis dos centavos

Júzguenme por el equipo que arme para el 2019, no por lo que haga en agencia libre, frase célebre de Tom Telesco.