Los leñadores de Tijuana

Por Manuel Rodríguez

Dentro de las 1001 cosas que me parecen inverosímiles en ésta comunidad en la que vivo, es que no respetemos nuestro entorno, ya no barremos nuestras banquetas, dejamos basura tirada por doquier, no respetamos las señales de tránsito ni aunque un policía esté enfrente de nosotros, y por supuesto de distintas maneras vamos mermando las áreas verdes que le quedan a ésta pobre ciudad sin oxígeno.

 

Una de las nuevas modalidades de saqueo de parques públicos  es talar árboles, lamentablemente la situación de precariedad y pobreza extrema que viven migrantes, vagos y adictos ha orillado a muchos a refugiarse en el último bastión endémico decretado como área natural protegida de Tijuana en 2009 y me refiero al parque cañada Los Sauces, ubicado en la delegación de Playas de Tijuana. Para los marginados, buscar opciones de supervivencia se vuelve indispensable, independientemente del destino de sus ganancias, en últimas fechas las personas en situación de calle han encontrado en la madera de Los Sauces un modus vivendi, y es que durante las cálidas noches del extendido verano que atravesamos, muchos tijuanenses han optado por pasar la noche en la playa disfrutando la brisa marina junto a una fogata.

La tala y venta ilegal de madera es llevada a cabo todas las noches sin que autoridad ambiental alguna tome cartas en el asunto. Es un asunto que compete a los tres órdenes de gobierno, primero porque tanto el estado como el municipio en sus leyes y reglamentos de protección ambiental prohíben la tala de árboles y más tratándose de un área decretada como de conservación. Pero también a la autoridad federal le compete lo que ocurre en zonas federales y tampoco hace nada. 

El problema es que desde hace mucho la autoridad federal Zofemat, que depende de Semernat, dejo de interesarle tener presencia en las playas de Tijuana dado que ahí lo único que “rifa” es la ilegalidad de vendedores ambulantes, traficantes al menudeo de drogas y ahora leñadores improvisados que están acabando con el único hábitat natural que queda en Tijuana, hogar de una gran familia de lechuzas y colibrís,  que tendrán que mudarse ante la depredación hormiga a la que estamos expuestos a diario por la oprobiosa conformidad de nuestras autoridades.

En 2012 solicité la opinión técnica de la Subsecretaria de Prevención del Delito de la Secretaría de Gobernación sobre la factibilidad de construir sobre el Parque Cañada Los Sauces un andador y observatorio de aves, a través de una torre-mirador que permita a las escuelas de Tijuana conocer cómo era Tijuana antes de la devastación urbanística.

Pero la opinión técnica fue desfavorable, dado que no consideraron que Playas de Tijuana sea factible de ser apoyado dado que no se encuentra inscrito dentro de un polígono de marginación y pobreza. ¿Pero, qué no todo Tijuana es un polígono de  marginación y pobreza?, para dónde voltees hay pobreza y más tratándose de un parque público en dónde pernoctan más de 100 personas en situación de calle. De cualquier forma seguiremos denunciando éste saqueo hasta que autoridades ambientales se dignen en tomar cartas en el asunto.