Los intereses detrás del Zócalo

Por Manuel Rodríguez Monárrez

manyrodriguez@live.com.mx

Twitter:@Tijuanagreen

En el Partido Verde Ecologista de  México en Baja California siempre  tuvimos muy claro nuestra posición a  favor del proyecto Zócalo 11 de Julio  pero en contra de la tala de árboles, pedimos en  múltiples foros que se adaptara el proyecto arquitectónico de tal manera que permitiera salvar  el mayor número de árboles maduros y frondosos que conforman el parque principal, entendemos que arrancar un árbol de raíz y la posterior  plantación en otro sitio es un acto sumamente  complicado, pero no imposible, vaya, tal vez se  necesiten especialistas en trasplantación de otros  países, e incluso así no se salven muchos de  ellos, pues es posible que muchas de las raíces  se encuentren entrelazadas en el subsuelo. La  pregunta de fondo detrás de la construcción del  Zócalo 11 de Julio, no es si el proyecto debe o no  realizarse, sino cómo impactar y causar el menor  daño ecológico y cómo mitigar ese impacto mediante la posterior  reforestación de la zona, por  último, preguntarnos si los tijuanenses tenemos  claro el beneficio social que un proyecto de esta  envergadura dejará para la posteridad y el desarrollo de la vida comunitaria, pues el espacio  entre los dos centros de gobierno, además de  ser un parque, es un punto neurálgico para el esparcimiento y la recreación cuyo potencial, a mi  consideración, no ha sido lo suficientemente valorado por todos aquellos que ahí se manifiestan. 

Sin embargo, públicamente he  manifestado mi respeto y admiración  por aquellos genuinos ecologistas que  tienen una inquietud natural por saber  qué va a pasar con los árboles, pero no  por aquellos que no estuvieron cuando  derribaron los árboles del Parque Morelos,  cuando con máquinas aniquilaban una  cuarta parte del principal pulmón de  Tijuana, como lo es el Morelos, en dónde  estuvieron  entonces para manifestarse en  2009, cuando la construcción del Museo  Ámbar y el Centro Estatal de las Artes sobre  ocho hectáreas de reserva ecológica de la  ciudad, y que ahora muy campantemente  se ensalzan para debatir sobre el futuro  de los árboles, cuando en realidad infiltran  los movimientos sociales para apuntalar el  interés político de fondo. 

En su momento exigimos los estudios  de impacto ambiental y los encargados  de promover el proyecto obtuvieron la  autorización correspondiente, en la máxima  tribuna legislativa nuestro representante  federal Eduardo Ledesma, pidió la  intervención de las autoridades estatales  para resolver conforme a derecho el tema  del Zócalo 11 de Julio, y a nivel municipal  a través del regidor Mariano San Román  escuchamos todas las voces, incluso se  ha dado trámite a los puntos de acuerdo  que han promovido las asociaciones  civiles serias que proponían la revisión  del proyecto, así mismo, escuchamos  atentamente los puntos que los miembros  del Patronato presentaron en su momento.  Es así como hemos establecido un criterio  apegado a derecho y que busca atacar el  punto que es la verdadera preocupación, y  nos enfocamos únicamente en salvaguardar  el patrimonio ecológico de Tijuana.

Recientemente los miembros del  patronato nos hicieron llegar el estudio de  impacto ambiental, así como el proyecto de  forestación de la zona, en donde se plantea  un número mayor de árboles que el actual,  por lo que de ser esto cierto, permitiría  mejorar la calidad del aire de la zona del Río. 

Mi preocupación es que he visto como  gradualmente el movimiento en defensa  de los árboles del Parque Benito Juárez  comienza a tener una tendencia política  conforme se acercan los comicios federales,  pues tengo entendido que nuestro Parque  Central, recientemente fue visitado por el  diputado Fernández Noroña, por lo que  me es difícil encontrar la relación de un  diputado que ha demostrado que no tiene  otro fin que denostar al sistema de gobierno  y que necesita de banderas políticas aunque  sean ajenas, ya que desea ser Senador, y  que a su paso se crece repartiendo puestos,  cooptando así los movimientos sociales  genuinos  y transformándolos en cotos  políticos con intereses particulares. 

Sin duda, que conforme se acercan  las fechas definitorias, todos aquellos que  nos hemos pronunciado en contra de  la tala de árboles habremos de valorar si  esta demanda fue escuchada y sí vale la  pena empujar a favor de una Tijuana de  vanguardia que no detenga el desarrollo  de una infraestructura sustentable con el  medio ambiente y sustentada en todas las  voces con las que cuenta Tijuana, no sólo  con aquellas que vienen de fuera.

*El autor es Internacionalista egresado de la UDLA-Puebla.