Los ídolos terminan mal

Por Dante Lazcano

Desconozco si es casualidad o una regla no escrita, pero es un hecho que la relación de trabajo entre aquellos jugadores que fueron verdaderos ídolos, incluso hasta por encima de su salud, termina mal, aun cuando dejaron todo en el terreno de juego.

Hace dos años el referente fue Philip Rivers, quien salió por la puerta de atrás con los Chargers luego de 16 años en los que debo reconocer que, al margen que no hubo anillo de campeón, si algo hacía en el terreno de juego era dejar su máximo esfuerzo ya fuera por negocio o porque realmente sentía los colores de la franquicia.

El año pasado fue Tom Brady quien se fue con los Tampa Bay Bucaneers luego de haber ganado seis campeonatos con los New England Patriots y aunque el desinflabalones y la franquicia tramposa lo nieguen, terminaron mal.

Si seguimos con esa revisión encontramos que Peyton Manning terminó mal con los Indianapolis Colts, terminando su carrera con los Denver Broncos; es más, hasta Dan Marino con los Miami Dolphins si bien ya no jugó con nadie más, su relación terminó mal con la organización floridense al grado de que estuvo muy cerca de firmar con los Minnesota Vikings.

No podemos dejar de mencionar a Brett Favre cuando dejó a los Green Bay Packers para irse con los Minnesota Vikings, obviamente en una salida tormentosa con los cabezas de queso.

Por supuesto que en esa revisión se incluye el caso del gran Joe Montana, quien dejó a los San Francisco 49ers de manera tormentosa para terminar con los Kansas City Chiefs, incluso hasta jugando con el número 19 en el jersey.

La lista sería interminable incluso en la NBA con Michael Jordan luego de que dejó de jugar con los Chicago Bulls o en el futbol soccer cuando grandes leyendas cambian de casaca y viven un gran drama como el divorcio del campeón de América, Lionel Messi, con la organización del Barcelona.

El último nombre que se agrega al listado es el de Aaron Rodgers, pasador de los Packers, de quien se llegó a dar por un hecho que por cuestiones de tope salarial la gerencia del equipo prescindiría de sus servicios.

Desconozco por qué esos personajes terminan mal con la organización que les dio la oportunidad de haberse convertido en verdaderos ídolos, pero me queda claro que en gran medida obedece a que, debido a la importancia que adquieren en lo que a resultados se refiere y el compromiso que asumen con la comunidad, al final se convierten en una especie de personaje intocable y cuando llega el momento de decirles que se acabó los atletas no lo entienden y empieza el final tormentoso.

Lo triste del asunto es que ese tipo de finales han sido, son y seguirán siendo regla en el deporte profesional.

Mis dos centavos

Hace un año fue Jorge, afortunadamente la libró, hoy es Víctor quien no la está pasando bien, ambos personajes han sido muy importantes en el derrotero que ha tomado mi carrera, por lo mismo es que deseo de todo corazón que Víctor supere el terrible mal que está aquejando al mundo actualmente ya que incluso está hospitalizado, lo bueno es que pasó bien su primera noche.