Por Pedro Gutiérrez
Iniciando el orden al bat
El 23 de julio podría haber sido recordado como uno de esos días en los que una temporada comienza a escaparse. Los Padres acababan de perder en Atlanta y su marca había caído a 50-53, tres juegos por debajo de .500 y con muchas más preguntas que respuestas alrededor de un equipo que había llegado a la campaña con aspiraciones de postemporada. Pero en algún punto de aquella noche San Diego decidió darle vuelta a la página. Desde entonces, el panorama cambió por completo. Los Padres comenzaron una transformación que los llevó a ganar 37 de sus siguientes 54 encuentros y a convertirse nuevamente en protagonistas de la carrera por el Wild Card de la Liga Nacional.
La ofensiva fue una de las claves de esa metamorfosis. Fernando Tatis Jr. y Jackson Merrill, dos de las piezas sobre las cuales está construido el futuro de la franquicia, comenzaron a producir al nivel que se esperaba de ellos. Entre el Día Inaugural y el 23 de julio, ambos bateaban combinados para .255/.318/.391, con 22 jonrones; desde el 24 de julio, esa producción se transformó en .310/.363/.585, con 29 cuadrangulares en ese período de análisis. Tatis encontró nuevamente su poder y Merrill se convirtió en una de las principales amenazas ofensivas del club. Cuando dos jugadores con semejante talento comienzan a producir simultáneamente, toda una alineación cambia de personalidad.
Pero la recuperación de los Padres no puede explicarse únicamente con los bates. El otro gran cambio ha sido la estabilidad desde el montículo. San Diego llegó a esta parte de la campaña con un grupo de abridores mucho más experimentado, capaz de darle al equipo la oportunidad de competir prácticamente todos los días. Michael King ha asumido el papel de líder de la rotación, mientras Walker Buehler encontró una versión mucho más consistente de su pitcheo y las incorporaciones de Robbie Ray y Casey Mize en la fecha límite agregaron profundidad. A ellos se sumó el regreso de Nick Pivetta, quien después de perderse varios meses volvió lanzando cinco entradas sin permitir carrera. El resultado ha sido una rotación que ya no depende de que la ofensiva tenga que producir una cantidad extraordinaria de carreras para ganar.
Y quizá esa sea la diferencia fundamental entre los Padres de julio y los que ahora están jugando septiembre. Ya no se trata de esperar que una o dos figuras rescaten al equipo cada noche. Tatis y Merrill están bateando con autoridad, otros jugadores han encontrado maneras de contribuir y los abridores están proporcionando la clase de actuaciones que mantienen los partidos al alcance. El resultado es un equipo que llegó a estar 50-53 y que ahora pelea directamente por la parte alta del Wild Card junto a los Cachorros de Chicago y los Phillies de Philadelphia. El 23 de septiembre, San Diego alcanzó una marca de 87-70 y se colocó en un empate con Chicago y Philadelphia por el primer Wild Card en la Liga Nacional.
Lo más importante es que los Padres ya no necesitan imaginar qué clase de equipo pueden ser. La segunda mitad les ha dado la respuesta. Encontraron nuevamente el bate de sus principales estrellas, recuperaron estabilidad desde la rotación y construyeron una identidad mucho más confiable para enfrentar el tramo decisivo. El 23 de julio parecía que San Diego necesitaba cambiar prácticamente todo para salvar la temporada. Dos meses después, lo único que necesita cambiar es el calendario: quedan cada vez menos juegos y los Padres están cada vez más cerca de octubre.
Una pequeña trivia
Nombra la última ocasión en que un lanzador de los Padres, fue el líder en ponches en la Liga Nacional.
En el círculo de espera
Este fin de semana los Padres regresan a casa, para finalizar el calendario regular 2026, con una serie de tres juegos ante los Diamondbacks de Arizona.
En cuanto al resto del camino, los Padres esperan la combinación de distintos resultados para asegurar el boleto a la postemporada y ocurriendo esto, saber si les toca viajar o bien quedarse en Parque Petco para la ronda Wild Card de la postemporada.
Y la respuesta es…
Jake Peavy en el 2007. Recientemente, tanto Blake Snell como Dylan Cease finalizaron en segundo lugar en la campaña 2023 y 2024 de forma respectiva.
Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.








































