Los demonios del desarrollo

Por Maru Lozano Carbonell

De acuerdo a la psicoterapia humanista, solo hay tres cosas que atoran nuestro crecimiento emocional y los ha llamado “los tres demonios del desarrollo”.

El primer demonio es rumiar experiencias obsoletas. Esas actitudes que en algún momento nos sirvieron para conseguir lo que queríamos pero que ahora nos meten en problemas porque ya no funcionan. Es que hemos crecido y resulta que los berrinches que le hacíamos a mamá o a papá, los queremos aplicar en el trabajo, con un amigo, con la pareja, etc. Si quieres verte limitado y atado, sigue actuando como cuando eras pequeño o dependiente.

Dicho sea de paso, ahora que viene el destape de candidatos, ojalá platiquen con su “yo” del pasado y analicen que lo que hicieron antes, puede ya no funcionarles para ganar nuestra simpatía.

El segundo demonio es no pasar página y dejar asuntos inconclusos. Esos temas que quedaron como libro abierto y siguen lastimando porque se hacen presentes y flotan; como que se repite la historia, aunque con diferentes personas y escenarios, sigue dando lata. En ocasiones, uno cree que cerró ciertos temas con alguien, pero si no se finiquitó de manera correcta, surgirá otra vez. Es como si uno retuviera la vivencia y esperara otro momento y otra persona para resarcir.

Dicho sea de paso, ahora que estarán en la contienda aspirantes a gobernar, les tocará ver cómo cierran las heridas sin echarle más limón, a ver cómo le hacen porque todos estamos muy hartos, muy enojados y deseamos que se cierren con honestidad los pendientes y se respire un clima de seguridad y entusiasmo.

El tercer demonio son los introyectos. Son esas creencias que nos tragamos sin digerir de la educación que recibimos en casa, en la escuela, en la iglesia, de la sociedad en general y que ya grandecitos a veces no cuadran con lo que sentimos. Es como cuando te incorporan neuróticamente patrones, actitudes y maneras de pensar que ya no son tuyos para nada. No todos los introyectos son dañinos, pero habría que desmenuzar y cuestionarnos algunos, por ejemplo: “Los hombres no lloran… Las mujeres son inferiores a los varones…”

Dicho sea de paso, a ver cómo nos convencen los nuevos contendientes porque los introyectos que albergamos de los diferentes partidos están enraizados y apuntalados fuertemente. Enfrentarán a una sociedad lastimada, confundida, pero nada tonta. Tendrán que convencer con creatividad, hechos, con humanismo, con pruebas, con antecedentes limpios, con historial de experiencia, con otra cosa que rompa los esquemas, es decir, con aquellos introyectos.

Los tres demonios del desarrollo no nada más están en psicoterapia a la hora de ayudar a alguien a salir adelante, considero que están presentes en lo que conforma una ciudad y una región. Será importante saber con qué recursos humanos y materiales van a querer contar para gobernar.

La muestra que nos puso el gobierno federal está latente y muchos nos vamos con la finta de que melón no, sandía ya no y será la vieja del otro día. Baja California es un estado inteligente llena de habitantes que anhelamos un futuro en estas tierras, deseamos fincar historia familiar y social porque lo tenemos todo aquí. Platiquemos pues con nuestros “yo” del pasado para desarrollarnos y fluir como se debe.