Los Chairos Pandémicos

Por Juan José Alonso Llera

“Habrá que levantarse que este día no se va a desperdiciar solo”.

No hay nada peor en este momento tan difícil del mundo, que seguir polarizando al país, es ridículo seguir con el discurso de: “me dejaron un cochinero”, “fue la mafia del poder”, “los conservadores”, “prensa fifí”, “tan bien que íbamos”,”fuchi, caca”. Todo esto para justificar el pobre desempeño en la venta de un sueño de esperanza. Me gustaría estar trabajando en un gran pacto social, nacional, que incluya a todos los mexicanos, sin importar la colonia donde vivan, pero creo que el show de fuegos artificiales se va a intensificar, o sea viene el capítulo Lozoya, después el de César Duarte, aderezado con Ayotzinapa y avalado por los chairos, todo para tratar de tapar el sol con un dedo.

Hoy se ha dejado de lado los pendientes importantes para centrarnos en la voluntad y el cuidado del líder iluminado. ¿Qué ha hecho que AMLO siga con una popularidad aceptable, a pesar de que el país se desmorona? Aquí algunas de mis “ocurrencias”:

  • Manejo de las redes, con muchos bots
  • Gasto populista
  • Marcar la nota en la mañanera
  • Sacar culpables todos los días, sin pruebas
  • Preparar el show mediático, patrocinado por los medios oligopólicos
  • Odiar a los empresarios
  • Muchas, pero muchas mentiras
  • Chairos especializados

Quiero dedicar unas líneas a los chairos de hueso colorado, ya que todos los días veo, leo y recibo comentarios, notas, mensajes de uno de ellos en BC. Increíblemente con devoción desbordada, estupidez magnificada, autoestima por los suelos y con una capacidad bestial de atacar a los fifís y defender lo indefendible. Son soldados incondicionales que emanan de todas las clases sociales, que cada mañana reciben instrucciones y material para convencernos de una realidad inexistente. Imagínense si usaran esa pasión desmedida para construir, hoy México sería potencia. Pero esa pasión va dirigida a: alabar a AMLO, odiar a todos los que pensamos diferente, defender al patrón y muchos de ellos a cobrar de su respectivo hueso.

Para hablar de lo mismo me voy a las definiciones: Chairo (chaira femenina) es un epíteto peyorativo que comenzó a usarse en México para describir a un individuo que tiene una ideología de extrema izquierda.

El epíteto describe a cualquier persona que defiende, idolatra y adula sin pensar a un político populista y demagogo, y que adopta la misma actitud que un fanático religioso. Términos similares en otros países de habla hispana incluyen perroflautas en España, zurdos en Argentina, mamertos en Colombia y comunachos en Chile.

Los rasgos comunes atribuidos al chairo incluyen: una ideología expansiva izquierdista, anarquista, algún tipo de visión nacionalista (a veces basada en el indigenismo), estar indignado y luchar contra “el Sistema” y la globalización. Pueden estar en contra de lo que creen ser “imperialismo estadounidense”.

Un chairo a veces se ve como un radical que simpatiza con el socialismo que está en línea con el chavismo. El chairo odia al pensante, encumbra al pobretólogo, odia el dinero y las riquezas.

Me gustaría mencionar a algunos chairos destacados por el grado de “lamebotismo”: Epigmenio Ibarra, John Ackerman Rose (conocido como el Dr.Dr. o Tiro Loco McGraw), Antonio Attolini, Belinda; Kalimba y un sinnúmero de personajes que anteponen la capacidad cerebral a su devoción.

Hoy México no está para divisiones, ni para una visión tlatoanica que ha demostrado que le quedó grande el paquete, hoy necesitamos ciudadanos mexicanos, críticos y comprometidos con este país, para construir la nación del futuro.

  1. No puedo dejar fuera de este artículo al chairo (Jorge) que estimula mis palabras e incrementa mi concepción de que AMLO y la 4T son lo peor que le ha pasado a mi país, pero era necesario caer tan bajo para resurgir.