Locura ordinaria 

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Un día que ha fallado todo y no lo comparto con nadie. Se irá como un día más del mes, se irá como el día monótono que a nadie le platicas, una silla que no uso porque me incomoda, la punzada que no llego a dolor de cabeza, hojas y más hojas que reclaman, pensamientos en sube y baja, palabras y más palabras y yo sin mover la boca.

El ambiente huele a tierra, huele a viejo y a guardado, por un momento creo que han salido mis ilusiones a flote, solo ellas pueden oler de esta manera, y busco, y busco y no es nada. Solo uno conoce la demencia de uno, no hay espectador o escucha que la pueda paladear o entender de la forma como naturalmente es; no se escapa el que busca huir, se escapa el que no reconoce el encierro.

La lentitud de mis años me hace olvidar los tiempos, otros tiempos donde ya no me reconocería, otros tiempos donde fue la herida, otros tiempos donde perdí cosas que no se cultivan en la tierra. A veces pierdo el futuro, porque en el futuro ya hay tantos que no se encuentran, ¿para qué el dinero?, si no me comprarán el sonido de la voz que quiero escuchar, o un breve momento a su lado, las cosas que importan no se dan en mostrador.

Prefiero soñar, aunque suene de locos, porque el mundo es de los soñadores, ¡dicen!, y en lo sueños estamos todos, los perdidos y los desconocidos; allí me puedo soltar, no tengo que ser congruente, ni vivir de la constante consecuencia, es solo procurar no despertar. Y en el dormir evado, evado la crueldad con la que me observan mis paredes y con la que me ignoran mis iguales.

Un cereal por la mañana y otro por la noche, cuatro tazas de café en el día, una bata cómoda en la que mi cuerpo se pierda, dos pares de zapatillas de descanso, uno para el interior y otro para el patio. Evitando el sol, evitando la vida, días privados, días irreverentes, días solo míos, incongruentes, llenos de melodía, tomó fotos, tomó pastillas y observo sin estar, observo por abrir los ojos, excusa quizá. Un día que ha fallado todo y no lo comparto con nadie. Se irá como un día más del mes, se irá como el día monótono que a nadie le platicas, una silla que no uso…