Lo necesario para sumar las 90 victorias

Por Pedro Gutiérrez

Iniciando el orden al bat

La primera mitad de la temporada dejó a los Padres de San Diego exactamente en el punto donde nadie quiere estar: con marca de 48-48 después de 96 juegos, obligados a jugar un béisbol de alto nivel durante el resto del calendario si quieren asegurar un lugar en la postemporada. La matemática es sencilla, aunque el reto es enorme. Para alcanzar la cifra de 90 victorias, un número que históricamente suele ser suficiente para competir por un boleto a los playoffs, San Diego tendrá que cerrar la campaña con un extraordinario récord de 42-24 en sus últimos 66 encuentros. Eso significa jugar prácticamente como uno de los mejores equipos de las Grandes Ligas durante más de dos meses.

Para conseguirlo, la ofensiva tendrá que dar un giro importante. Los Padres no pueden seguir dependiendo únicamente de aportaciones esporádicas de jugadores como Gavin Sheets, Miguel Andújar o de los jóvenes que han respondido cuando se les ha presentado la oportunidad. La verdadera diferencia debe venir de los peloteros llamados a cargar con el equipo.

Fernando Tatis Jr., Manny Machado, Jackson Merrill y Xander Bogaerts tienen que convertirse en el motor ofensivo que la organización imaginó al construir este roster. Cuando ese núcleo produce de manera consistente, San Diego tiene la capacidad de competir con cualquier rival de la Liga Nacional. Sin ese despertar colectivo, alcanzar un porcentaje de victorias cercano a .640 en la segunda mitad será una tarea muy complicada.

El pitcheo también jugará un papel determinante. Michael King deberá continuar ejerciendo como el líder de la rotación, mientras que Walker Buehler tendrá que mantener el gran nivel que ha mostrado en las últimas semanas. A ellos se suman la posibilidad de algún brazo adquirido previo a la fecha límite de cambios o bien encontrar salud y buenos resultados en opciones como Griffin Canning, Lucas Giolito, Nick Pivetta, Joe Musgrove y Germán Márquez. Si la rotación consigue trabajar con regularidad hasta las últimas entradas y entrega ventajas al bullpen, los Padres tendrán muchas más posibilidades de convertir juegos cerrados en victorias.

La buena noticia para San Diego es que el objetivo todavía depende, en gran medida, de su propio desempeño. No necesita una remontada histórica imposible, sino encontrar la consistencia que ha mostrado únicamente por lapsos durante los primeros 96 juegos.

El talento sigue estando en el clubhouse, la experiencia también y el calendario todavía ofrece oportunidades suficientes para reaccionar. El margen de error, sin embargo, prácticamente desapareció. Si los Padres aspiran a llegar a las 90 victorias y extender su temporada hasta octubre, la segunda mitad deberá representar la mejor versión del equipo, una en la que sus estrellas jueguen como estrellas y donde cada serie sea encarada con la urgencia de un equipo que entiende que ya no puede dejar escapar oportunidades.

Una pequeña trivia

Nombra a los tres lanzadores que han ponchado a 20 bateadores en un solo juego de nueve entradas.

En el círculo de espera

Este fin de semana los Padres comienzan la segunda parte de la temporada, con una gira de 10 juegos en 10 días, visitando a los Reales en Kansas City, a los Bravos en Atlanta y a los Marlins en Miami.

El regreso a casa lo tienen en la agenda para el martes 28 de julio, cuando reciban a los Rockies de Colorado por dos juegos y a los Gigantes de San Francisco por cuatro juegos en Parque Petco.

Y la respuesta es…

Roger Clemens (1986 y 1996), Kerry Wood (1998) y Max Scherzer (2016).

Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.