Lo más difícil

Guillermo A. Sánchez-Aldana

La fase regular del Apertura 2017 llegó a su fin y con ello se termina una de las temporadas más irregulares del conjunto de Tijuana de los últimos tiempos, confirmando que la vida sin Miguel Herrera y sin las estrellas que rodeaban a su equipo no ha sido la más agradable. Se apostó por un técnico foráneo que nunca se pudo adaptar al, a veces menospreciado, pero siempre competitivo estilo del futbol mexicano y se pagó el precio al quedarse fuera de cualquier posibilidad de ingresar a la liguilla desde antes de disputar su último encuentro ante el equipo de Toluca el pasado domingo por la mañana. Y si, la culpa no recae en su totalidad sobre los hombros del ahora ex técnico argentino, ya que bajo su mando se abrió la chequera y se trajeron refuerzos de renombre para suplir las bajas importantes, pero su partida forzada demuestra que en la búsqueda de un culpable siempre es más fácil culpar a una persona que a un equipo entero. Bajo su dirección se consumió el fracaso de no clasificar a la postemporada tras haberlo hecho de manera consecutiva por al menos un par de temporadas, ya que a pesar de que por momentos su equipo jugó bien es virtualmente imposible superar la primera fase con un récord negativo. Pero bueno, tampoco se podía esperar mucho de un técnico sin experiencia en México al mando de un equipo ‘parchado’.

Ahora bien, previo a la pausa por Fecha FIFA se habló de que por obra de un milagro el conjunto canino se podía colar a la fiesta grande del futbol nacional, pero queda claro que ni un milagro los salvaría de la vapuleada que sufrieron a manos del cuadro toluqueño en la última jornada. Se dijo que una combinación de resultados los catapultaría a la liguilla, pero al perder su partido cualquier otro resultado se tornaba irrelevante. Y sí, se puede argumentar que el equipo tijuanense llegó a ese partido rendido y con la moral en los suelos al haberse confirmado el triunfo de Cruz Azul y el empate del Atlas, mismos resultados que anulaban toda posibilidad de un pase a la liguilla, pero se vuelve una excusa muy conveniente para un equipo que se vio severamente dominado por su rival. La defensa nunca pudo contener a un ataque que se vio demoledor, con un Uribe certero frente al arco canino y un Sambueza que se ha reencontrado con su mejor nivel, mientras que por el otro lado el tridente ofensivo conformado por Gustavo Bou, Miller Bolaños y Juan Iturbe nunca funcionó. Solamente Bou, quien ha sido de lo más rescatable del plantel tijuanense por gran parte de la campaña, pudo hacerle daño al conjunto choricero. Anotó el que muchos llaman ‘gol de la honra’ para darle el único tanto a favor del cuadro fronterizo y darle al marcador la cifra final de 3-1 a favor de los locales. Triste final para un equipo que por un instante dio señales de vida.

Se acabó el año futbolístico para el cuadro de Xoloitzcuintles, en donde lo más difícil ha sido aceptar que su mejor versión ha quedado en el pasado y que se tendrá que hacer una reestructuración extenúa para poder luchar de nuevo por un título.