Llegaré

Por Maru Lozano Carbonell

“Llegaré” es un cortometraje que puedes encontrar en la plataforma YouTube, recién hecho y que muestra lo que las estadísticas no recogen. Esta media hora de corto promueve las relaciones plenas de humanidad, porque así conciben en esa escuela el aprendizaje: ¡emancipado! Además de mostrar la lucha por su alumnado.

El centro escolar que vemos en “Llegaré” es real, se llama “IES Carlinda” y está en Málaga, España. Aquí se ve el trabajo y la visión afectiva de los maestros, sus anhelos y esfuerzos al enfrentarse a alumnos rotos, disruptivos, complejos… ¡Gran reto! Los docentes quieren dignificar a la persona porque solo desde el proceso educativo bien llevado, se puede lograr algo.

Es que tienes alumnos de educación básica, por ley tienen derecho a la educación pero a ver: Faltan a clases, son indisciplinados, les importa muy poco el plan escolar, sin hábitos de estudio y bueno, con una enorme carencia de afecto pero que te ganan en experiencia porque han vivido cosas extremas que tú no.

Aquí se ve alumnos que llegan al aula de familias desestructuradas y no todos los docentes saben adaptarse a las circunstancias porque ignoran cómo cambiar su plan al contexto de tal grupo.

Estos docentes de Carlinda quieren que el aprendizaje sea práctico y nos dicen que para lograrlo lo hacen a través de talleres. Que el alumno sienta útil lo que la escuela les da. Es que al final del día, una maestra de ese Centro Escolar nos dice que al alumno hay que ofrecer y mostrarle que existe otra realidad y que está en él decidir irse por la nueva o no.

Cuando una escuela hace que sus estudiantes experimenten algo diferente y posible, les abres la mente, les abres el corazón y ¡sienten otra cosa!

Aquí los maestros saben que la carta curricular es importante, pero el estado emocional lo es más. Si un chico viene de una casa agresiva, con ciertas carencias, con familiares adictos, etc., entonces hay que dar paso a la expresión. Hay que apostar por la salud emocional y atenderla.

Y del ausentismo, se motivan en Carlinda con puntos que al final, gozan con viajes de estudio. Ahí nadie les juzga al pretender romper los patrones incluso culturales. Objetivo cumplido cuando estos maestros se topan años después a sus alumnos trabajando y les comentan lo bien que les han marcado en la vida.

Con todo en contra, los alumnos resilientes enfrentarán la adultez y si no fuese porque creyeron en ellos y estuvieron a su lado con paciencia, no serían productivos.

En el testimonio de un ex-alumno se aprende divinamente que escuchar no quiere decir que se va a hacer lo que te están diciendo, pero qué bien cae poderte expresar y que te da seguridad saber que están acompañándote en todo momento.

Al terminar de ver este cortometraje, como docente te dan ganas de ser capacitado, de aprender a abordar a los alumnos porque no hay nada que frustre más que tu presencia y tu momento en el aula no sean significativos. Qué digo como docente, ¡como papá, como amigo, como familiar, como avatar…! Es que educamos todos.

Cada chico te está gritando: “Llegaré… espérame”. Quienes le rodeamos tenemos que asegurarnos que a donde lleguen, sea buen puerto.

¿Pasa esto en México? ¿En nuestra ciudad? ¡Vaya que sí!