Listos para el México-Holanda

Por Dianeth Pérez Arreola/Infobaja

El 12 de noviembre a las ocho y media cientos de mexicanos nos daremos cita en el Amsterdam Arena para ver el partido amistoso entre México y Holanda.

Lo que hace mucho empezó como una oportunidad para divertirnos y vernos, se ha ido transformando en una ocasión que no queremos dejar pasar para mostrar al mundo nuestro repudio a los hechos violentos que sacuden a nuestro país.

Cada semana se acumulan hechos graves y más graves que han ido convirtiendo los foros de las redes sociales en un interesante abanico de ideas sobre qué hacer el día en cuestión.

Tras no pocas discusiones, hemos acordado llevar pañuelos blancos y negros. Los negros los agitaremos durante el himno nacional y los blancos antes del medio tiempo y el final del partido, como una muestra del luto en el que vive el país y de la paz que queremos.

La FIFA no permite manifestaciones políticas, así que esa es la solución que hemos encontrado para no correr el riesgo de que nos quiten pancartas y mantas. Lo de menos es que la televisión no enfoque al área 414 y 415, donde estará ubicada la porra mexicana.

Por lo mismo estamos pidiendo también a los fanáticos holandeses que nos apoyen agitando una servilleta o un pañuelo blanco durante el himno mexicano. Los aficionados naranjas son solidarios y confiamos en su respaldo si logramos hacer llegar nuestro mensaje a la mayoría.

Claro que también vamos a divertirnos, a abuchear a Robben y a confiar en que este juego sí lo ganamos. Los mexicanos residentes en los Países Bajos no tenemos muchas oportunidades como ésta, así que hay que aporvechar.

Hace como siete años hubo también un amistoso entre las dos selecciones, aunque ese juego fue en Eindhoven, al sur del país. Perdimos 2-1. En el medio tiempo íbamos ganando 1-0 y todos felices enviando fotos y mensajes por celular. Al final, todos cabizbajos a la salida, rumiando frases como “jugamos como nunca y perdimos como siempre”.

Ahora aprovechando que los naranjas están jugando mal y las victorias les han costado mucho trabajo, confiamos que esta vez México gane para sacarnos la espinita del mundial y sea en verdad una “revancha”, como nombraron de forma muy optimista el evento creado en las redes sociales para organizarnos con los boletos.

Es una sensación extraña la que provoca este partido; como estar en una fiesta y un funeral al mismo tiempo. Estamos felices de sentirnos cerca de México viendo a la selección; nos pondremos de acuerdo para vernos antes del partido, presentarnos, tomarnos unas cervezas juntos y “hacer bola” rumbo al estadio.

Pero también sentimos que en realidad no hay nada que celebrar. Si acaso sentirnos acompañados por muchos mexicanos que por diversas circunstancias vivimos en Holanda, con quienes compartimos indignación y fe por un país que se desangra, que sentimos que nos necesita y que lo único que podemos hacer es enviar un mensaje oculto en pañuelos: nos dueles México y estamos contigo.

*La autora es comunicóloga, originaria de Mexicali, radicada en Los Países Bajos.

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