Limpiar, innovar o morir

Por: Noé López Zúñiga

Cambiar la metodología en la política, no es nada fácil, e implica repensar el derecho y utilizar una reingeniería que haga que las cosas funcionen. Específicamente, en materia de partidos políticos y agrupaciones políticas, significa reinventarse y actuar en consecuencia, de ahí que la innovación requiere de mucha sensibilidad y coraje.

 

Así, los partidos políticos, como entidades de interés público, y como expresión de la pluralidad política que marca nuestra constitución, y cuyo objetivo es contribuir al fortalecimiento de nuestra democracia, requiere inevitablemente de una estrategia de innovación.

Sin duda, los partidos políticos, deben replantearse como organización, y sobre todo, modernizar el método de captación, ingresoy permanencia de sus militantes. No se trata únicamente de poner o quitar una figura emblemática o carismática, joven o de edad madura como líder de partido, se trata de que esa persona, sea suficientemente capaz de trabajar para resolver la problemática orgánica e interna de su partido y luego, entender los problemas sociales del entorno donde pretenden ser gobierno.

Restablecer la confianza de la ciudadanía y del electorado, es lo fundamental a que debe avocarse las organizaciones políticas. Sin embargo, es importante decir que el problema de credibilidad y legitimidad, no es propiamente originado por los partidos políticos como entidad o como institución, ya que estos nacen de la buena fe. El problema es de los actores políticos, dirigentes y militantes que dirigen y conforman dichas organizaciones políticas, que en lugar de castigar, acostumbran a perdonar a quien mal gobierna, causándole un daño grave a la imagen pública de la organización que los auspició.

Existen mandatarios y políticos que ejercen o ejercieron poder de forma irresponsable y jamás se les ha seguido juicio alguno en su contra, mucho menos fincado responsabilidad por sus acciones desproporcionadas en el ejercicio de sus mandatos. Políticos y funcionarios involucrados en temas de corrupción en la administración de recursos público, y aún así, sus partidos políticos, los siguen procurando y los siguen invitando a actos públicos, como que si el papel desempeñado, haya sido digno de presumir.

Entonces, es necesario que los partidos políticos entiendan que lo urgente es que se dignifiquen como entidades políticas, y excluyan o expulsen de sus filas a los malos elementos, pues solo así, podrán lograr reestablecer la confianza de la ciudadanía en el sistema de partidos.

Los dirigentes partidistas deben tener la capacidad suficiente para contener la degradación del poder que constitucionalmente se les ha entregado a las organizaciones que dirigen, evitando así, los altos índices de abstencionismo por el desencanto y hartazgo que la ciudadanía les tienen, ante los malos gobiernos que han generado y que hemos padecido todos. Es deber de los dirigentes, lograr organismos políticos fuertes y democráticamente útiles, que estimulen y logren mejorar la participación ciudadana en la cosa pública. Un método sencillo, es empezando por limpiar la mala militancia antes de afiliar a sus nuevos integrantes. Nuestros jóvenes que están llenos de esperanzas, se merecen organismos e instituciones libres de suciedad.