Limpiando la casa

Por Juan José Alonso Llera

Terminando el año siempre me cuestiono sobre mi panteón sentimental (número de victimas que tienen que ver con mis afectos) y la pregunta que viene a mi mente es muy simple: ¿Por qué algunas personas que estaban en mi vida y teníamos lazos muy fuertes de “afecto” y “cariño”, hoy se han ido y poco se les extraña? Lo primero que me cuestiono es: “Soy muy complicado, complejo, grosero, ó incapaz de mantener relaciones duraderas”, pero volteo a mi alrededor y me doy cuenta que hay gente cerca de mí, siendo hipócrita total, envidioso, convenenciero y demás lindezas por algún tiempo, entonces me surge otra cuestión: ¿Quién sí y quien no es mi amigo?, y la cabeza te da vueltas llenándose de ideas, consignas y muchas preguntas, para llegar a la final: ¿Qué es la amistad?

La amistad (del latín amicitas, por amicitia, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida.

La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo, se van construyendo día a día.

Entonces brota algo más común: El amiguismo, es ser parcial para con los amigos, especialmente al designarlos en posiciones de autoridad, sin importar si están cualificados. Por lo tanto el amiguismo es contrario en la práctica y en principio con la meritocracia. El amiguismo existe cuando el que designa y el beneficiario se encuentran en contacto social; a menudo el que designa es inadecuado para ejercer u ocupar su propio cargo o posición de autoridad, y por esa razón el que designa nombra individuos que no intentarán debilitarlo, o expresar puntos de vista contrarios a aquellos de aquel que los ha designado.

¿Cuántos amigos reales tienes?, no conocidos, sino “amigos, amigos”, lo pongo dos veces, porque como diría un presidente mexicano: “En este país nadie aguanta un tercer honesto seguido”, o sea que todos somos honestos, pero, “honestos, honestos, honestos”, casi nadie, así que regresando a los amigos, se requieren dos cosas para una verdadera amistad: Intereses comunes y amor (sentimientos), así que si te peleas con alguien y no te vuelve a hablar, no es que hayas perdido un amigo, la realidad es que nunca lo fue, por lo tanto en términos comunes y corrientes mi panteón sentimental no existe, ya que los que salieron de mi vida NUNCA fueron amigos auténticos, solo conveniencia pasajera. Hay unos peores que podríamos llamar hijos de algo, como aquellos que usan, abusan y mezclan amistad con interés, esos entiérralos de por vida, solo te chupan energía, se llevan más de lo que dejan.

Este artículo es un homenaje a mis verdaderos amigos y también es un recordatorio a todas aquellas conveniencias temporales que entran y salen de las vidas de los demás, que son necesarias por un  momento, pero no indispensables para continuar una existencia, de hecho algunos se olvidan rápidamente.

En resumen los amigos se quieren de verdad, se interesan entre sí, nunca mezclan amistad en los negocios y cada uno desea el bien para el otro. Doy gracias por la cantidad y calidad de amigos que tengo, me siento privilegiado. Y agradezco a los que han sacado el cobre y se han muerto solos y solas.