Líbranos del mal

Por Maru Lozano

Estaba yo en un alto junto al hipódromo y de repente me dan una hojita con lo relevante del tercer informe de gobierno de Kiko Vega.

Por un lado 24 logros en Baja California que nos hacen líderes nacionales. Por el otro, proyectos y acciones relevantes sobre desarrollo humano y sociedad equitativa, educación para la vida, desarrollo económico sustentable, sociedad saludable, infraestructura para la competitividad y el desarrollo, seguridad integral y Estado de Derecho y bueno… Gobierno que dice dar resultados y estar cercano a la gente.

No encontré lo referente a los adultos mayores de 60 años. O sea ¡yo dentro de diez años! ¿Qué voy a hacer conmigo? ¿Qué harán mis hijos? Es que, si se quieren hacer pato, ya el Pleno del Congreso de B.C. avaló la reforma al código penal del Estado para que los castiguen si me abandonan de encontrarme yo enferma o incapacitada físicamente. ¡Se pueden ir al bote de uno a tres años si me dejan!

Dios mío, líbranos del mal porque cómo le harían ellos si tienen que trabajar, atender sus cosas, quizá viajar y yo pues con la necesidad. No veo mucho la cultura de cuidar al adulto mayor en México, no veo de dónde se puedan sacar recursos para asignar una cuidadora o enfermera permanente, no veo quién pueda ser dama de compañía para las larguísimas horas de espera en un centro de salud si se tiene la suerte de contar con él. ¿Quién se podría co-responsabilizar?

Así como hay guarderías para niños, ¿hay asilos o lugares para el cuidado de los adultos mayores? ¿No sería magnífico contar con muchas guarderías para gente de la tercera edad?

Me preocupa muchísimo no ser pobre, no ser rica y no contar con más de cinco hijos como para dividir la carga en un momento dado. Digo no ser rica porque veo difícil que mis hijos pudieran pagar una mega estancia para sus papás, y digo pobre porque, solo si estás sola sin familia ni recursos, entonces podría ser atendida por alguno de los 8 asilos públicos que existen en Tijuana y que me puedo imaginar la infinita y titánica obra comandada por gente sacrificada, en su mayoría religiosa.

No nada más es castigar a los hijos que abandonen a los viejos, me hubiera encantado ver en las acciones de gobierno, programas de cultura sobre este tema en jóvenes, en familias, ver esto en las escuelas y universidades, saber de proyectos de innovación y red de apoyo incluso binacional.

Las familias hoy día están distanciadas, viviendo la tecnología a todo lo que da, fomentándose el alejamiento y poco contacto físico y visual entre la gente.

Siento importante abordar y trabajar sobre este tema porque en Tijuana vivimos muchos de diversas partes de la República, lo cual hace más difícil el arraigo familiar. La situación fronteriza debiera ser analizada y apoyada por proyectos de gobierno interesantes que nos quiten el miedo a envejecer.

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