Ley del Teletrabajo

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Finalmente, el pasado 11 de enero de este año que apenas se asoma, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reformó el articulo 311 además de adicionarle un Capitulo XII Bis con una serie de artículos que regulan la figura del Teletrabajo, al cual lo define como el desempeño de actividades remuneradas, en lugares distintos al establecimiento o establecimientos del patrón.

Así como también establecen principalmente las características de esta figura, las obligaciones para el patrón y para el trabajador que de esta se derivan. Sin dejar fuera el hecho de que esta modalidad de empleo deberá ser voluntaria, a reserva que se acredite es de fuerza mayor que se lleve de esta manera.

Tal vez la característica que más ha llamado la atención es que para que el hecho de laborar en el domicilio de la persona o en el elegido por ella se pueda regir por la ley del teletrabajo requiere que éste se desempeñe por lo menos en un cuarenta por ciento en un periodo de doce meses ya que, si lleva a cabo de manera esporádica u ocasional, no puede ser considerado como tal. Para lo cual evidentemente deberá llevarse un conteo de los días laborados en el domicilio de la empresa y cuántos días se trabajó desde casa.

Uno de los primeros temas que aborda es que las condiciones del llamado Home Office deberán quedar plasmadas en un contrato en el que sobresale que, dicho documento contendrá la descripción y monto que el patrón pagará a la persona por concepto de pago de servicios realizados en el domicilio relacionados con el teletrabajo. Lo anterior podrá ser desde un apoyo para el pago de la conexión de internet, hasta luz, agua, entre otros que puedan encontrarse como indispensables para la ejecución de las labores que acuerden ambas partes.

Lo que anteriormente se entendía como trabajar desde casa, lo cual era simplemente tomar la computadora portátil y el teléfono celular otorgado por la compañía o en ocasiones el personal, ya no deberá ser así. Ya que el patrón ahora ya está obligado a proporcionar todo el equipo necesario y que no se delimita únicamente al tecnológico, sino también incluye sillas ergonómicas y agrega el término “entre otros”, que puede todo lo demás donde la imaginación es el límite.

Un aspecto positivo -sin decir que lo demás no lo sea- es que el patrón deberá respetar el derecho a la desconexión del colaborador. Trabajar desde casa no significará la obligación de estar disponible 24/7 solamente por prestar servicios desde casa. Otra obligación para el empleador es la de capacitar a sus colaboradores en el uso de tecnologías que faciliten sus labores a distancia.

Pero también el trabajador bajo este marco legal ahora está obligado de inicio a salvaguardar la seguridad de los equipos, materiales y útiles asignados por la empresa. Llevar un control de los gastos incurridos por concepto de pago de servicios cuando estos estén relacionados con sus funciones. Obedecer las normas de seguridad y salud, aun cuando trabaje desde casa y atender las políticas de protección a la información y uso de datos de la compañía.

Aunque esta reforma proporciona a ambas partes una mayor claridad en su marco jurídico que la que se tenía anteriormente, sigue habiendo áreas grises o lagunas jurídicas que serán muy probablemente aprovechadas por quien quiera sacar ventaja de esta modalidad. Por otro lado, si con la pandemia el trabajador que había anhelado durante años poder trabajar desde casa ya se dio cuenta -como lo mencioné en alguna columna anterior- que no todo lo que brilla es home office, ahora con este decreto el patrón deberá saber que pedirle a su empleado que “haga Home Office” no sólo es entregarle una Laptop y un celular y que esperar que se encargue del resto por su cuenta, llámese pago de servicios, material o equipo porque finalmente se le está “otorgando la prestación”.

En resumen, es totalmente justo decir que, aunque esta ley regula el teletrabajo, no lo facilita. Ya que tal vez lejos de incentivarlo lo inhibirá por todo lo que conlleva principalmente para el patrón, aun cuando sea en beneficio del trabajador.