Lea las restricciones de viaje y no se queje

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Como les conté la semana pasada, tuve que viajar a Guadalajara y cuando compré mi boleto aparecieron las instrucciones aplicables para viajes nacionales e internacionales derivados de la pandemia.

La importancia de leer, pero sobre todo comprender lo que se lee, es algo que se ha puesto en la mesa en estos tiempos que se dice que el analfabetismo ha llegado a los niveles más bajos de la historia pero con un nuevo problema, “el analfabetismo funcional”, que refiere a que las personas no son capaces de mantener la atención en la lectura para comprender las ideas de un texto y entonces hay personas que no se concentran con instrucciones escritas, consultar un folleto de horarios de autobús o incluso interpretar señales de tráfico.

Y estoy segura que una de esas personas era una señora (que no era analfabeta) que estaba formada atrás de mí en la fila de la cafetería en el aeropuerto. Ella sólo vociferaba su malestar con todos los que se había topado en su intento de abordar un avión a Ontario, California, el día anterior. La mujer no se cansaba de decir que todos eran unos inútiles porque perdió su vuelo.

Como nos involucró en su plática, no resistí en preguntarle cual había sido el problema y dijo que llegó al aeropuerto y no la dejaron entrar a la sala porque no mostró la prueba negativa de Covid, y que no lo hizo porque nadie la había dicho que la necesitaba. Después dijo que la enviaron a un laboratorio que está en el aeropuerto y cuando regresó le informaron que el abordaje se había cerrado y no sería posible subir al avión, por lo que tuvo que comprar un vuelo a Tijuana para cruzar la frontera y poder llegar a Ontario en autobús que está a casi 2 horas de camino.

Después de que terminó de hablar y todos los de la fila la habíamos escuchado, le dije amable pero firmemente que sentía lo que le había pasado, pero todos debíamos aceptar la responsabilidad que nos corresponde cuando cometemos un error y ella lo había cometido por lo que no debía culpar a los demás y mucho menos gritarles e insultarles; ya que la gente del aeropuerto y la aerolínea sólo cumplen con su trabajo que incluye acatarse a las instrucciones estipuladas por las autoridades.

Tal vez nadie le dijo que debía sacarse una prueba de Covid, pero si hubiera leído las instrucciones hubiera sabido que debía presentarla y se evitaría una cadena de problemas, corajes y gastos innecesarios.

En los vuelos nacionales está la instrucción de llenar el cuestionario sobre Covid como un requisito obligatorio para abordar un avión del programa “México vuela seguro”. Sin el cuestionario contestado ni siquiera será posible pasar el control de seguridad que lleva a las salas de espera.

En los vuelos internacionales es necesario leer los requisitos de bioseguridad de cada país. Por ejemplo, si se viaja a Estados Unidos es necesario el comprobante digital o impreso de prueba de Covid-19 negativa (PCR o Antígeno) realizada durante los 3 días previos a la salida del vuelo.

Sin esta prueba será imposible que pueda abordar un avión fuera del país.  Por eso es importante poner atención a las indicaciones para los viajes, sobre todo en medio de una pandemia. Y así no culpar a otros por no leer.

El personal de las aerolíneas y aeropuertos tiene que aguantar constantemente las groserías de pasajeros que prefieren culpar a otros de su propia falta de educación.

 

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