Las Udis y los préstamos hipotecarios

“Maquiladoras, fábricas de esclavitud. Se necesita mucho valor para hablar con la verdad”José Galicot Behar, Presidente de Tijuana Innovadora, A.C.

Por José Cervantes Govea

En un País donde campean el libertinaje, la desregulación, la avaricia, la corrupción, la inequidad y la impunidad difícilmente se pueden suplir las necesidades básicas personales y familiares.

Cuando los poderes del Estado renuncian a ejercer su poder rector para fomentar el desarrollo económico y social, y distribuir el ingreso y la riqueza nacional, se vuelven cómplices de las empresas que esclavizan a los trabajadores, particularmente cuando se trata de oligopolios que saquean los bolsillos de las exiguas economías familiares.

La vivienda es uno de estos ejemplos. Los promotores y constructores de miniviviendas en coordinación con el sector financiero otorgan toda clase de facilidades para hipotecar la vida de quienes por necesidad, sentido de pertenencia o seguridad se aventuran a comprar en abonos, a veces nada cómodos, una vivienda de escasos cuarenta metros.

La operación se contrata en Unidades de Inversión y el plazo máximo es de veinticinco años.

Lo cierto es que el valor de las UDI`s que sustituyen a nuestra moneda de curso legal, ha crecido y conforme pasa el tiempo y sin importar los abonos mensuales en pesos, en términos de pesos cada mes los deudores deben más pesos.

Transcurrido el plazo del crédito y cumplidos religiosamente los abonos mensuales los deudores siguen debiendo sus viviendas.

Las UDI`s fueron importadas de Chile durante la crisis de 1995 y en realidad nunca sirvieron para aliviar el problema financiero de los deudores sino para incrementar la riqueza de los más ricos.

El poder rector del Estado, particularmente del Poder Legislativo, debe imponerse para detener la usura que la vigencia de las UDI`s representa.

Un crédito hipotecario contratado en UDI`s no guarda el equilibrio que debe prevalecer en una operación de carácter mercantil, como lo son los préstamos hipotecarios. Los cónyuges juntan sus salarios para poder ser sujetos de crédito y calificar para tener acceso a una minivienda que, además de pequeña, en algunos casos es de mala calidad. Quejas y denuncias son el pan cotidiano pero las autoridades poco o nada hacen para resolver de fondo este problema creciente. 

Es cierto que durante las últimas dos décadas se han construido miles de viviendas, pero muchas de éstas han resultado un fiasco en cuanto a calidad y, muchas más, están abandonadas por falta de pago.

Hace cuarenta años las viviendas de interés social se construían en serie pero unimodulares, es decir sin compartir paredes,  tenían una superficie de 90 metros cuadrados, y podían adquirirse a un costo de 64,000 pesos  ($5,120 Dls) pagaderos mediante 180 mensualidades de entre $900. y $1,200.

En la actualidad tienen espacios de 40 metros cuadrados habitables a razón de $200,000 pesos ($15,400 Dls) pagaderos mediante 240 mensualidades de entre $2,000.00 y 3,000.00 pesos.

Este indicador demuestra claramente el retroceso y la insuficiencia del poder adquisitivo de los salarios mínimos.

Ante esa baja la solución fue  reducir los metros habitables y los espacios interiores y exteriores de las viviendas.

Las empresas siguen teniendo crecimiento económico pero no está habiendo desarrollo económico y, mucho menos, desarrollo social. Nuestr@s legisladoras y legisladores tienen la palabra!

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com