Las negociaciones del salario mínimo

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Mientras el sector obrero demanda un 25% de incremento al salario mínimo, el sector patronal contrapropone tan sólo un 15% para ser efectivo en 2023. Ambas partes tienen sus argumentos que cada una desde su propia perspectiva debería ser suficiente para respaldar su propia propuesta.

El primero indica que la inflación será por encima del 8%, la cual dicho sea de paso es la más alta en los últimos 22 años, por lo que se augura un impacto adverso en el poder adquisitivo de la clase trabajadora. 

Por otro lado, voces empresariales afirman que un incremento del nivel que solicitan los lideres sindicales puede disparar aún más la tasa de inflación coincidiendo que sería mucho menos lo que el trabajador podría adquirir por la subida de precios que desencadenaría y, en consecuencia, una gran porción de la población formalmente empleada emigraría a la informalidad en alguna de sus distintas maneras de darse. Ya sea en el ambulantaje, trabajos desde casa o incluso ventas por medio de las redes sociales.

Sin embargo, La Secretaría del Trabajo y Previsión Social indica que el incremento de los salarios mínimos no reporta impacto alguno de forma directa en la inflación. Por el contrario, la brecha se ha disminuido en un 20% y la pobreza en un 13% beneficiando a casi 6 millones de trabajadores en este país. Resaltando que en esta zona fronteriza la recuperación del poder adquisitivo ha sido de un 145%.

Aun con las propuestas hechas por organismos empresariales, todo parece indicar que el incremento al salario mínimo estará en un mínimo del 15% pero con grandes posibilidades que pudiera llegar hasta 20%. Con lo cual en esta región estaría en el rango entre 300 y 315 pesos diarios. Sumándole otros conceptos que ya son considerados fijos como bonos de puntualidad y asistencia, vales de despensa, entre otros más, el costo laboral se verá afectado de manera considerable. Y si a lo anterior le agregamos el impacto que causará el incremento en días de vacaciones este impacto se acentúa más.  

Mientras tanto algunos corporativos con operaciones en este país y en nuestra región específicamente ya empiezan a preguntarse cuándo va terminar esta escalada de salarios que está encareciendo a la industria de la manufactura, aunque se sabe que aun cuando se otorgara un 20% de incremento, no se llega ni a una octava parte de lo que se un salario mínimo en California.

El ahorro prevalecería con todo e incremento. Pero tampoco se debe perder de vista la amenaza que ya empiezan a representar otros mercados más baratos en mano de obra.

Aunque se suba el salario mínimo por encima del 20% seguirá sin ser suficiente para trabajador o trabajadora que mantiene un hogar y seguirá siendo necesario que varios integrantes en una misma casa mantengan un ingreso económico para sustentar los gastos domésticos de una manera digna.

Desde la perspectiva empresarial esto puede significar una reducción de fuentes de trabajo para poder mantener una rentabilidad del negocio. Y mientras tanto el Gobierno ensimismado en su propia agenda poco es lo que escucha, menos lo que atiende y no se sabe aún a ciencia cierta cuánto entienda.