Las necesidades de los Padres de SD

Por Pedro Gutiérrez

Iniciando el orden al bat

Con la fecha límite de cambios acercándose, los Padres de San Diego vuelven a encontrarse en una posición familiar bajo la dirección del presidente de operaciones de béisbol, A.J. Preller. A lo largo de los años, Preller ha construido una reputación como uno de los ejecutivos más agresivos de las Grandes Ligas, dispuesto a mover piezas importantes cuando considera que el equipo tiene posibilidades reales de competir. Este año, sin embargo, las necesidades parecen estar mucho más definidas que en temporadas anteriores. Si San Diego quiere mantenerse en la pelea durante agosto y septiembre, deberá reforzar aquellas áreas que han mostrado mayor vulnerabilidad durante la primera mitad del calendario.

La prioridad continúa siendo el pitcheo abridor. Michael King ha respondido como el líder de la rotación y mientras que Walker Buehler no atraviesa su mejor momento de la temporada, por la mayor parte ha sido un brazo confiable cada cinco días. Germán Márquez ya regresó de la lista de lesionados, una noticia positiva para el equipo, pero las interrogantes siguen siendo mayores que las certezas. Griffin Canning no ha logrado encontrar la consistencia esperada desde su regreso, mientras que Lucas Giolito, quien había mostrado señales alentadoras en sus primeras aperturas con San Diego, volvió a sufrir una lesión que frenó su incorporación al staff.

A eso se suma que Joe Musgrove y Nick Pivetta continúan fuera de acción, por lo que la necesidad de incorporar al menos un abridor confiable sigue siendo evidente. Más que buscar una figura de impacto mediático, los Padres necesitan un lanzador que aporte estabilidad, innings de calidad y reduzca la carga sobre el bullpen durante la recta final de la temporada.

La otra área que merece atención es la ofensiva. Para competir en la segunda mitad no basta con esperar que Fernando Tatis Jr., Manny Machado, Jackson Merrill y Xander Bogaerts encuentren su mejor versión; también sería conveniente añadir un bate con experiencia que fortalezca la profundidad del lineup, especialmente alguien con capacidad para desempeñarse en la primera base o como bateador designado. Ese tipo de incorporación permitiría distribuir mejor los turnos y ofrecer mayor flexibilidad al manager Craig Stammen.

La fecha límite de cambios representa una oportunidad para que Preller vuelva a demostrar su capacidad de construir equipos competitivos sobre la marcha. Los Padres aún cuentan con el talento suficiente para pelear por un boleto a la postemporada, pero el margen de error es cada vez menor. Reforzar la rotación y agregar una pieza ofensiva no garantiza el éxito, pero sí aumentaría considerablemente las posibilidades de afrontar agosto y septiembre con un roster más completo y mejor preparado para soportar el desgaste de una carrera hacia octubre. En una Liga Nacional tan competitiva, quedarse inmóvil podría resultar mucho más costoso que arriesgarse a realizar los movimientos adecuados.

Una pequeña trivia

Nombra al lanzador de los Padres con más ponches en un juego.

En el círculo de espera

Este fin de semana los Padres concluyen una gira larga de 10 juegos, haciendo escala en Miami para enfrentarse a los Marlins en la pequeña Habana.

Los Padres estarán de regreso en Parque Petco para el martes 28 de julio, cuando inicien una estancia de seis juegos en seis días, recibiendo a los Rockies de Colorado por dos juegos y a los Gigantes de San Francisco por cuatro. La próxima gira será corta, solamente visitando Phoenix por cuatro juegos ante los Diamondbacks.

Y la respuesta es…

En temporada regular, Jake Peavy ponchó a 16 bateadores en dos ocasiones, el 22 de mayo del 2006 frente a los Bravos y el 25 de abril del 2007 ante los Diamondbacks. Kevin Brown fue el primero en lograrlo, pero fue en playoffs ante los Astros, en el primer juego de la Serie Divisional, el 29 de septiembre de 1998.

Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.