Las madres trabajadoras y el cuidado de sus hijos

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Una de las situaciones que contribuye mayormente al fenómeno de la rotación de personal dentro de una empresa es aquella que surge cuando una trabajadora no cuenta con alguien quien cuide a sus hijos mientras ella acude a laborar.

Esta es quizá la causa de rotación más compleja ya que involucra el cuidado de menores y expone a las madres trabajadores a uno de los mayores dilemas de su vida productiva: trabajar o dedicarse por completo al cuidado de sus hijos en edad temprana.

Por otro lado, parte de su complejidad radica también en los distintos contextos que pueden llevar a una madre a decidir renunciar a su empleo por esta razón.

Hay trabajadoras que prefieren dejar a sus hijos bajo el cuidado de algún familiar o amistad, no obstante este contexto resulta el más inestable, ya que se depende totalmente de la disponibilidad y del nivel de compromiso de la persona que quedará a cargo, ya que si por algún motivo no puede o no quiere continuar con esta responsabilidad, la madre trabajadora se ve expuesta a buscar a alguien más para poder continuar laborando, pero mientras tanto debe pedir días de permiso en su empleo o en el peor de los casos renunciar a este para realizar esta búsqueda y una vez que cuente nuevamente con alguien que cuide a sus hijos buscar colocarse en alguna otra empresa, perdiendo de esta manera antigüedad y derecho a prestaciones que derivan del tiempo laborado en un mismo lugar.

Hay compañías que han mitigado esta situación organizando un acercamiento entre guarderías y trabajadoras para que las primeras expongan a las segundas la estabilidad y beneficios utilizar este servicio gratuito por medio del IMSS.

Sin embargo el servicio de guardería auspiciada por el IMSS se ofrece cuando el menor tiene desde 43 días de nacido, es decir inmediatamente después del término de la incapacidad maternal, hasta que este cumple seis años de edad, y es cuando nuevamente el dilema de quien cuidará a los hijos de la trabajadora vuelve aparecer, ya que un niño o niña con 6 solo años de edad no es capaz aún de cuidarse a sí mismo.

Es en este momento cuando una madre se enfrenta a la decisión de renunciar a su empleo o recurrir a algún familiar o vecina con el costo que puede significar ya que en la mayoría de los casos la trabajadora debe pagar por este “favor”. 

La opción más riesgosa y que desafortunadamente un número importante de madres toman es la dejarlos solos o bajo el cuidado de hermanos de mayor edad en lo que llega algún familiar o vecino adulto. Esta alternativa ha derivado en varias ocasiones en situaciones trágicas.

Es definitivo que los hijos a la edad de 6 años aún requieren del cuidado constante y de la supervisión de un adulto, y que mientras no exista un esquema que ofrezca a las madres trabajadoras el cuidado de hijos que rebasan esta edad y que aún no cuentan con la capacidad de cuidarse a sí mismos, estas deberán seguir recurriendo a opciones riesgosas e inestables o simplemente renunciar a sus empleos formales y refugiarse en la informalidad para seguir generando ingresos.