Las leyes de Nezahualcóyotl

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Una de las mayores preocupaciones para los mexicanos del Siglo XXI, es la inseguridad que vive el país. Una intranquilidad que nos irrita y nos ofende como sociedad. La inseguridad no nos permite vivir en santa paz ya que no nos permite transitar plena y normalmente hacia una convivencia segura con paz y tranquilidad personal. Los hechos violentos que se registran diariamente son escalofriantes y espantosos que causan daños irreparables a las familias.

En materia de delitos no hay discriminación, los delincuentes atrapan, cogen y agarran parejo. Las víctimas afectadas pueden ser infantes, niños (as), adolescentes, jóvenes estudiantes, mujeres y hombres. La situación amerita soluciones y estrategias inmediatas para frenar la ola de delitos. Me parece que la ciudadanía no puede mantenerse a la expectativa ni mucho menos asumir una postura complaciente ante el drama que se vive diariamente y que afecta la vida nacional. Debemos ser inflexibles, rígidos y firmes para demandar y exigir al gobierno acciones y resultados contundentes y efectivos, que atajen a fondo el crecimiento de la delincuencia. En caso contrario, el aumento de la criminalidad puede perjudicar y sobrepasar la gobernabilidad y las fuerzas del orden, afectando seriamente el estado de derecho.

No obstante lo anterior, podemos comentar que el fenómeno abominable de la delincuencia no fue siempre así, sobretodo en tiempos del séptimo soberano de Texcoco, el afamado Rey Nezahualcóyotl, cuyo nombre significa “coyote en ayuno”. El Tlatoani chichimeca, nació el 28 de abril 1402. Fue un gran político que propicio una alianza estratégica con sus vecinos, los mexicas. Nezahualcóyotl, fue un extraordinario gobernante que impulsó el orden y que forjó el Código Punitivo Chichimeca, compuesto por 80 leyes, ordenamientos y decretos. La finalidad ulterior de la Ordenanza, fue imponer una normatividad para asegurar una convivencia ordenada y tranquila de los texcocanos.

Para mayor claridad y conocimiento del lector, transcribo algunos preceptos de conducta con sus consecuencias legales: 1. Los jueces por cohecho la pena de muerte por degollamiento; 2. Si alguna persona forzase a algún muchacho (a) para venderlo como esclavo, la pena ahorcamiento; 3.Que si alguna persona matase a otra, la pena era muerte por garrote. 4. Que sí alguna persona roba, la pena y condena la esclavitud; 5. Los asaltantes y funcionarios corruptos, la pena muerte por asfixia.

Por la lectura de las diversas tipificaciones del proceder humano y consecuencias punitivas, nos podemos enterar perfectamente que las penalidades estaban diseñadas para desanimar a los malhechores, esto es, persuadir y conducir a las personas a una vida recta y virtuosa. Hoy en día, es del conocimiento general, que México vive un clima de incertidumbre en cuanto a la inseguridad. La tarea de los gobiernos es vasta y exige una vigilancia permanente y una aplicación de la ley efectiva, puntual y con todo rigor. Es una obligación del gobierno proveer justicia expedita y reparadora. En nuestro modesto criterio, los derechos humanos, es decir, los derechos naturales y universales, constituyen un privilegio que debemos guardar, respetar y proteger. Sin embargo, así como se pueden suspender los derechos políticos a un delincuente, resulta viable que a los transgresores violentos que siembran terror y pánico y que actúan de manera premeditada, con traición, ventaja y alevosía en agravio de la población, NO deben gozar del privilegio en comento.