Las lágrimas del payaso

Por Juan José Alonso

“Las personas que brindan su plena confianza creen por ello tener derecho a la nuestra. Es un error de razonamiento: los dones no dan derecho”. Nietzsche.

 Hay gente a tu alrededor en la que “confías”, seguramente es tu familia, tus amigos (los de verdad) y alguien que te haya demostrado lealtad, sea: Aliado, Padrino o Mentor, en fin cada quien tiene sus activos de confianza y le apuesta y construye para no perderla “nunca”.

Para entendernos mejor vayamos a las definiciones: El concepto tiene por lo menos cuatro acepciones:

1. Seguridad que se deposita en alguna persona o cosa

2. Seguridad en sí mismo para actuar

3. Vigor o valentía para obrar

4. Dícese de la relación íntima

Entre personas, la confianza familiar es un lazo de pertenencia “indestructible” que se tiene que construir. Se podría argumentar que la confianza depositada en los demás aporta seguridad y satisfacciones que redundan en un aumento de la felicidad y sin duda también es uno de los pilares básicos del amor.

Los padres y los maestros deben favorecer el cultivo de esta cualidad, porque hará a los hijos, hijas, y alumnos personas más felices. Para ello, es necesario fijarse más en el esfuerzo realizado por ellos que en los resultados, ayudarles a aceptar los fracasos, para no resultar fracasados.

La desconfianza es un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones y, en los casos más extremos, puede llevar al individuo al aislamiento. Es un pariente cercano del miedo: De hecho es uno de sus principales fundamentos, esconde la vulnerabilidad que habitualmente descansa en una baja autoestima. Todos los seres humanos somos distintos, y la desconfianza, dentro de unos límites razonables, que incluyen preservar la intimidad y otros aspectos personales, forma parte de la personalidad sin que por ello haya que pensar que suponen una injerencia que pueda poner en peligro sus relaciones y su propia estabilidad emocional.

¿Pero qué pasa cuando te roban la tranquilidad y la confianza? ¿Qué hacer? ¿Cómo se recupera? ¿Cómo reaccionas? Sin meterme en el terreno de Jessica o Blanca mis amigas psicólogas, yo creo que hay de tres sopas, una actuar como Garrick (actor inglés), donde el pueblo al aplaudirlo le decía:

“Eres el más gracioso de la tierra, y más feliz…”, y el cómico reía. ¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! Otra idea es la de alejarse de todos aquellos que te generan desconfianza, hasta el extremo de aislarse de este mundo. Y por último mi recomendación: Quedarte a enfrentar la realidad y reconstruir aquello que tenga la “recompensa” en tu corazón. Los seres humanos somos animales políticos, hay que relacionarnos con los demás con sabiduría por encima de la conveniencia.

Esto me mueve a la reflexión de que muchas veces no reparamos en tanta gente que nos contagia con su ánimo y simplemente nos acostumbramos a ello, sin pensar que quizás como dice el dicho: “Llevan la música por dentro”, honrando al máximo la filosofía que reza: “Me encanta caminar en la lluvia, porque la gente no puede ver mis lágrimas”

PD. ”Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos”. Entra diciembre y el corazón sale a flote.