Las industrias creativas

 

Por Gustavo Fernández de León

“La forma más elevada de inteligencia consiste en pensar de manera creativa”
-K.Robinson-

Cuando hablamos de Desarrollo Económico en nuestra región, tradicionalmente volteamos a las grandes inversiones en las industrias tradicionales, principalmente de manufactura. Aunque estas inversiones son las más llamativas y genera una cantidad de empleo importante, estamos desperdiciando oportunidades importantes al no tener políticas públicas para la promoción y desarrollo de las Industrias Creativas también conocidas como Industrias Culturales.

Según la Unesco, el término Industria Cultural se refiere a “aquellas industrias que combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural. Estos contenidos están normalmente protegidos por copyright y pueden tomar la forma de un bien o servicio. Las industrias culturales incluyen generalmente los sectores editorial, multimedia, audiovisual, fonográfico, producciones cinematográficas, artesanía y diseño”.

Algunos países europeos como Reino Unido, han sabido valorar el potencial de esta industria y han generado un impacto económico de £9.6 millones… ¡a la hora! O, en otros términos, su valor total es equivalente a diez veces la construcción del Eurostar, el túnel que conecta a Francia con la Isla a través del Canal de la Mancha.

Es importante recordar que estamos transitando de la era de la información y del conocimiento a la era de la creatividad y el desarrollo exponencial, donde la propiedad intelectual coexiste con la apertura de modelos de negocio compartidos y centrados en los usuarios (como Netflix, Uber, Airbnb, entre otros).

En México y en nuestra región, nos falta camino por recorrer. Como ejemplo tomo la mente creativa como del exitoso cineasta mexicano, Alejandro González Iñárritu, que ha generado ingresos importantes a la industria cinematográfica a través de la taquilla de sus películas… pero en Estados Unidos. Sin mencionar músicos, diseñadores, modelos, etc., que han encontrado en otros países un mejor lugar para desarrollarse.

Eventos como Comic Con, o las exitosas convenciones internacionales de videojuegos, que están llegando a ser los eventos más concurridos, demuestran el impacto económico que la creatividad puede tener en el desarrollo de ciudades y regiones.

En mi experiencia local he visto que tanto las personas creativas como los empresarios tradicionales se ven mutuamente desde esquinas distintas y opuestas. El artista siente vulnerada su creatividad cuando se le invita a convertirse en empresa y el empresario o inversionista no considera rentable invertir en proyectos creativos o culturales.

En pláticas con Juan José Díaz, Consultor de Eudoxa, y especialista en el emprendimiento y el desarrollo de las industrias creativas, se ha hecho claro que con una buena asesoría y un “mindset” bien orientado, una idea puede convertirse en generadora de ingresos sustentables, de empleos y de desarrollo económico. En los esfuerzos locales podemos destacar la reciente creación en Tijuana de la primera maestría en Administración de Industrias Creativas.

Y como esta es una columna dedicada a la educación, propongo a los artistas y creativos, empresarios, funcionarios y candidatos, se capaciten en este tema para aprovechar nuestros talentos locales y fortalecer la economía creativa local que tanta falta hace.

 

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