Las huelgas

Por Dianeth Pérez Arreola

El centro de La Haya ha sido ocupado recientemente por los granjeros, luego por los constructores y ahora será el escenario de protesta de los profesores. Los docentes holandeses se quejan por la diferencia salarial entre educadores de nivel primaria y secundaria, además de una falta estructural de maestros y sobrecarga de trabajo.

Los granjeros se niegan a aceptar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. No sé si lo sepan, pero una vaca contamina más que un carro. Emiten más de 300 litros de metano al día y su orina y heces producen amoniaco que puede contaminar el suelo. El 45 por ciento de los gases contaminantes en Holanda provienen del sector ganadero.

La razón de la insatisfacción de los constructores es curiosamente casi por la misma causa; las máquinas utilizadas contaminan mucho y el gobierno quiere imponer normas y límites de emisiones en las obras de construcción, lo que ha ocasionado que se detengan proyectos por esta causa.

El gobierno se encuentra en una encrucijada. Quiere poner su granito de arena para salvar el planeta y al mismo tiempo esto significa poner en aprietos a los sectores afectados, los cuales necesitan inversión e innovación para ser eficientes y responsables con el medio ambiente, aunque mientras tanto se afecta a los menos favorecidos de dichos sectores.

Es bueno saber que un pequeño país, que cabe casi 50 veces dentro de México, hace esfuerzos para limitar el impacto de los gases efecto invernadero. Si lo comparamos con el súper contaminador Estados Unidos o China, parece que el esfuerzo de Holanda es muy pequeño, pero no olvidemos que de pequeñas acciones están hechos los grandes cambios.

Muchos municipios en México registran alarmantes niveles de contaminación dañinos para la salud, pero allá las grandes empresas responsables son intocables. No hay transparencia en cuanto a qué y cuántas emisiones liberan, las normas a las que deberían ajustarse y las consecuencias que esto tiene sobre la población.

Ahora hablando sobre los maestros, aquí aunque las clases sean de ocho y media a tres de la tarde los profesores se quedan trabajando en su plantel hasta las cinco calificando exámenes, planeando clases, preparando material y haciendo reportes.

Dos veces al año hay una plática personalizada con los padres de cada alumno para hablar sobre su desempeño, además hay un canal especial en la escuela desde donde envían y reciben correos electrónicos con actividades, comentarios, preguntas y fotos sobre las actividades escolares.

Las tareas solo empiezan desde el tercer año y nunca son excesivas ni de un día para otro, sino semanales o cada tercer día. Los niños tienen no una, sino varias pausas durante el día y las clases son mucho más que solo sentarse a escuchar y a escribir.

En unas cuantas semanas se espera que el personal de los hospitales del país también haga un paro de actividades. Los recortes presupuestales a la salud y a la educación han causado gran malestar social, una situación peligrosa porque es el escenario ideal para el auge de los candidatos de la ultraderecha, quienes poco a poco ganan terreno en Europa.