Las enseñanzas de Rusia 2018

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hay quienes afirman que los deportes pueden dejar lecciones que son aplicables en muchos otros ámbitos, incluyendo el de los negocios. Pero también hay quienes dicen que de lo sucedido en los deportes ya no es posible hacer una analogía en el mundo empresarial, ya que en un deporte para que uno gane otro debe perder, y hoy en día se buscan situaciones y negociaciones en las que se logre un ganar-ganar para que la relación perdure.

Sin embargo, hemos visto en distintas ocasiones cómo no siempre que un equipo resulta desfavorecido en el marcador significa necesariamente que sea en esencia una derrota, ya que visto a la distancia podría ser parte de un proceso para obtener una victoria de mayor relevancia y Croacia es un ejemplo de lo anterior. Ser subcampeón fue un gran logro.

Cuatro años atrás veíamos como la selección alemana de futbol se coronaba en la Copa Mundial celebrada en Brasil como resultado de un proceso de alrededor de ocho años, y esa fue una enseñanza del mundo del deporte que nos confirmaba que los grandes logros no se hacen de la noche a la mañana, sino que llevan su tiempo.

Hace un par de semanas concluyó la Copa Mundial de Fútbol celebrada en Rusia y este gran evento también dejó sus lecciones que bien pudieran ser transferidas a las empresas.

Una lección de este último podría ser que en los equipos como en las empresas es importante anticiparse a los cambios generacionales y selecciones como la española y la costarricense fueron muestra de ello. Ambos equipos estaban conformados en gran parte por jugadores que habían librado ya sus mejores batallas en el pasado, por tal razón no le fue suficiente en esta ocasión a una Costa Rica para lograr lo mismo que en el mundial de Brasil y a una España para siquiera acercarse a lo logrado en Sudáfrica.

Otro aspecto de las empresas y de los deportes es que no importa con que tanto talento se cuente ni que tan bien preparado se esté, la indisciplina y la falta de concentración siempre cobrará su factura, tal como sucedió con el equipo alemán, del que se asegura que su pobre resultado se debió en gran parte los desvelos de los propios jugadores por pasar las noches en juegos de video.

Con un Leonel Messi se confirmó una vez más que el hecho de que alguien sea muy efectivo operando en un contexto determinado, lo vaya a ser en cualquier entorno y mucho menos que tenga la habilidad de liderarlo.

Francia, con un juego discreto pero efectivo, sin tanto alarde, fue el que resultó vencedor. Lo cual nos enseña que la mesura también da resultados.

Y finalmente la selección mexicana también dejó su lección, mucho análisis causa parálisis y el imaginar no basta, lograrlo es lo que perdura, de otra forma es más de lo mismo como terminó siéndolo para nuestro equipo.