Las decisiones y el Covid

Por Dianeth Pérez Arreola

El coronavirus ha puesto a prueba a los gobernantes del mundo; tienen que tomar decisiones que son aplaudidas o repudiadas y que significan más o menos fallecimientos, contagios y hospitalizaciones. En Italia y en España se actuó muy tarde; en Estados Unidos y en Brasil, muy irresponsablemente; y en Holanda dando señales encontradas.

A partir del primero de junio será obligatorio el uso de mascarilla en el transporte público, pero no se podrá hacer uso de mascarillas que sí protejan del Covid-19, porque esas son de uso exclusivo del personal médico. Entonces se trata de proteger a la población mediante una medida que no protege de nada: mascarillas de tela o papel.

Quien use mascarilla de calidad médica será multado. Si se tiene que hacer un viaje de ida y vuelta, habrá que llevar una mascarilla nueva o limpia para el regreso porque no se puede usar la misma. ¿Cómo se darán cuenta de esto? Quién sabe. Por cierto, esta obligatoriedad de la mascarilla será vigilada por controladores que sí llevarán protección de calidad médica.

Universidades y escuelas se están organizando junto con las autoridades del transporte para fijar horarios y que los autobuses y trenes no tengan “hora pico”; buscan escalonar horarios y se regresará a la frecuencia y horarios que había antes del confinamiento.

El 11 de mayo se permitió el regreso a la actividad en las escuelas, y también a estilistas, masajistas, fisioterapeutas y clínicas de belleza. Desde entonces la disciplina del confinamiento se ha relajado y el número de personas en la calle se ha incrementado. Varias zonas peatonales comerciales en distintas ciudades han tenido que ser cerradas para reducir el número de personas y la distancia entre ellas.

Este jueves 21 de mayo es un día feriado y por tanto un fin de semana largo. Los restaurantes de playa de La Haya han anunciado que no esperarán hasta el 1 de junio para reiniciar operaciones; quieren aprovechar el fin de semana y el buen clima para abrir parcialmente respetando los lineamientos de distancia. “No podemos aguantar más”, dijeron tras dos meses de paro obligado y a punto de la quiebra. Algunos ya han dicho que no esperarán el permiso de las autoridades y que no temen a las multas.

Otro efecto del largo confinamiento es el psicológico; el reporte de peleas entre vecinos ha crecido exponencialmente. Holanda es uno de los países más densamente poblados; literalmente vivimos unos encima de otros. Las casas que no comparten paredes con los vecinos son caras y pocas, y las que son baratas están en pueblos en medio de la nada. Debido al largo confinamiento los ánimos se caldean fácilmente y hay quejas por gritos de niños, humos de asadores y gente usando taladros, martillos o sierras para hacer arreglos en su casa.

La reapertura de los restaurantes y el regreso de los estudiantes del resto de niveles en junio serán interpretados como otra señal de relajamiento, aunque aun falta la esperada conferencia del ministro presidente Marc Rutte para confirmar o dar marcha atrás a los planes de junio.