Las cuotas de género y las PPP

Por Juan José Alonso Llera

“La prueba para saber si puedes o no hacer un trabajo no debería ser la organización de tus cromosomas”.

Y que se arma el debate, de hecho se calentaron los ánimos y vi pasar posturas encontradas muy acaloradas, pero sobre todo bien fundamentadas… ¡Como debe de ser! Todo me pasó este jueves en República Dominicana. Les cuento: BARNA Management School, escuela hermana de IPADE en el Caribe, me invitó a dar sesiones a un par de programas de dirección, en concreto al PLGP (Programa de Liderazgo para la Gestión Pública) y al PADE (Programa de Alta Dirección de Empresa), que por separado suenan bien, como en cualquier otra escuela de negocios en el mundo, pero se les ocurrió juntar a los dos colectivos en una sola aula para platicar sobre Participaciones Público Privadas (PPP).

La justificación técnica de la integración fue muy simple, el 45 por ciento del PIB mundial está impulsado por el gasto del gobierno, así que resulta cada vez más importante poner de acuerdo a empresas y funcionarios públicos, formándolos para que estas asociaciones resulten exitosas, haciéndoles ver que debe ser rentable para la empresa, mejorando la eficiencia del gobierno y lo verdaderamente importante debe ser que les quede claro que el cliente no es el ayuntamiento, sino el ciudadano. Esto se ha distorsionado como en nuestra ciudad y estado, con “distorsionado” me refiero a una manera elegante de llamar a la corrupción y la complicidad entre autoridades y gobierno, donde se anteponen los intereses de ambos sobre los de la población.

Después de librar varios temas en tan nutrido zoológico, el punto álgido llegó a la hora de discutir las cuotas de género. Por un lado hay los que las defienden el sí, argumentando que faltan mujeres en posiciones políticas, por lo tanto hay que ayudarlas sin importar el talento (como en BC, la senadora alcoholizada y otras) y por el otro, donde me incluyo, que lo único motivo del puesto sea el talento, del color que sea, del género que florezca, sin concernirnos con quien se acueste, en fin lo importante es la capacidad, sin importar el empaque en el que venga.

Fue una extraordinaria experiencia ver como se debaten temas torales de manera acalorada y apasionada, pero sin insultos y ocurrencias estúpidas. Las universidades o las instituciones educativas deben ser los foros ideales para discutir las opiniones, con argumentos, sin miedo a nada y entendiendo que si alguien no piensa como tú, no es tu enemigo, simplemente delibera diferente y con eso hay que llegar a acuerdos.

Creo que las cuotas de género se justifican solo de manera temporal y subsidiaria, mientras las fuerzas se equilibran, pero nunca de forma definitiva, además lo verdaderamente importante no son los porcentajes, es crear las condiciones para que el indiscutible talento tenga la oportunidad de demostrarlo. Los invito a todos a entrarle a los temas transcendentales de nuestra comunidad, que están muy por encima de la mediocridad que gobierna este estado y esta ciudad. Hemos apostado por un cambio, apoyemos, pero exijamos. Para poder exigir debemos prepararnos y cumplir con nuestros derechos, pero sobre todo con nuestras obligaciones, no tengamos miedo de denunciar lo que está mal, recuerda que los funcionarios públicos son nuestros empleados, solo merecen respeto pero ninguna pleitesía, nos deben rendición de cuentas.