¡Las cuentas de la primera mitad!

Por José Cervantes Govea

Hace tres años las prácticas antidemocráticas del priismo opacaron y pusieron en duda el triunfo, la autoridad formal y, desde luego, la autoridad moral de Enrique Peña Nieto. Tenemos un presidente ilegítimo electo apenas por el 24% de los votos de los ciudadan@s registrad@s en el padrón electoral del caro, parcial e ineficiente Instituto Nacional Electoral.

 

Aun así, el inicio del sexenio estaba lleno de buenos augurios ante la alternancia en la dirección del Poder Ejecutivo y mejores expectativas con la conformación del  Poder Legislativo. Algunos confiaron y tenían la esperanza de que el “nuevo PRI” se conduciría democrática, honesta, responsable y legalmente.

Que dejaría en el pasado los síndromes del sistema para instaurar la normalidad democrática y una administración integral y transparente en la función pública.  Pero las cúpulas dirigentes del PAN y el PRD pactaron con el “nuevo PRI” asumir y usurpar las funciones de  l@s diputad@s, senadores y senadoras con “El Pacto por México”, y crearon otro Frankenstein del híbrido sistema político mexicano: la Partidocracia.  La división de poderes se tornó en  confusión y fusión de funciones, en violación al artículo 49 constitucional. Y los tres poderes optaron por unirse para formar y fortalecer una nueva clase: La “clase política”,  la “alta burocracia”.

Los tres en contubernio descarado están practicando una política de segundo piso: El presidente actúa y se conduce como dueño del país y la Nación mexicana; l@s  diputad@s, senadores y senadores como sus socios; y el Poder Judicial como abogados defensores de ambos y de sí mismos. La riqueza que han acumulado y los megasalarios que se autoasignaron son contrarios a la austeridad y rayanos al robo. 

Están cada vez más lejanos de los intereses del pueblo. Los ejes y engranajes de la maquinaria burocrática –alta, media y baja- están bien engra$ados, mientras los de la economía familiar crujen por falta de gra$a. No asombran ni sorprenden los tejemanejes financieros de servidores públicos de los tres niveles de gobierno, sustentados en la ilegalidad, lagunas legales, omisión, contubernio, dispendio, influyentismo, amiguismo, nepotismo, impunidad y anarquía. Son un tornado formado por la Partidocracia y el Pactismo: Oceanografía y Pemex, la Estela de Luz, el megaedificio del Senado, la Línea Dorada del Bicentenario y las oscuras  licitaciones de EPN así lo indican.

Recién concluyó la primera mitad del sexenio y  también la LXII Legislatura que se van “sin pena ni gloria” pero con los bolsillos llenos. El presidente “compró” con el deficitario presupuesto público -aprobado por los mismos diputados- su conciencia, su silencio y sus votos. Nos informa que las cuentas de la primera mitad son buenas, que su administración va bien. Que los indicadores de la macroeconomía están en jauja.  Que “Hay tres frenos que lo impiden: la corrupción, la desigualdad y una situación económica mundial complicada que se refleja en una caída del precio del petróleo”.  Sin embargo, dice: “Entramos a esta segunda mitad con muchas ganas y con más fuerza”. No informó de acciones para combatir la corrupción y castigar a los corruptos, ni oímos autocritica.

 

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com