Las ansias de dominación

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Acercarse mucho al poder siempre conlleva riesgos colectivos e individuales pues administrar la llama ardiente que todo lo consume, no es tarea fácil. Toda energía política al nacer es pura, y tiene tres posibles salidas: llegar a un estadio de neutralidad, ponerse a disposición del gobernante o volverse disruptiva y alterar el orden. En el caso del grupo político que domina la entidad y que es personificado localmente en el gobernador Kiko Vega y el Alcalde Gastélum, personajes para mi análisis carentes de virtudes individuales, han logrado a través de la extensión de las redes de corrupción, manipular a un grupo a su servicio con un solo fin: consolidar y ensanchar su poder en Baja California.

El éxito que aparentemente están teniendo incluso doblegando a otros grupos dentro de su mismo partido como el del ex alcalde Jorge Ramos; me atrevo a decir, que aunque aparentemente son expresiones de dominación, el no compartir el poder y darle paso a la democracia, en cualquier situación, opera como la tercera ley de Newton, en la misma proporción pero en sentido contrario. Tal y como le ocurrió al PRI con la metida de pata que dieron al bajar a la segunda posición a la candidata cachanilla que podría asegurarles algo y que terminó por viciar todo el proceso interno con su renuncia a la candidatura, y me refiero a la diputada Nancy Sánchez.

Todas los movimientos políticos que se han visto desfilar en Baja California en este inicio del proceso electoral 2018, son producto de un mismo fenómeno, estudiado y dictado por el sentido común, un interesante fenómeno político muy asentado aquí y que se conoce como: PRIAN.

Aunque muchos integrantes de estos dos grupos políticos en época electoral lo niegan y arropen sus banderas rojas o azules, siguen siendo lo mismo por debajo del agua y por encima también pero ya fuera de periodos electorales. El PRI y el PAN de Baja California han llegado a un grado de entendimiento tal, que durante los procesos electorales solo sus temas dominan los contenidos editoriales de los medios, se tiran la bolita el uno al otro con temas reciclados que nunca solucionan cuando son gobierno, pero que mantienen esta ilusión óptica de que son las únicas dos opciones políticas en la entidad. Maestros de la estafa y el ilusionismo, el prianismo bajacaliforniano administra el poder y sus migajas.

Ahora bien, no solo a los panistas sino a muchos políticos sin escrúpulos les ha dado por  postular a sus esposas como instrumentos de perpetuación. Al rato vamos a ver a un gobernante queriendo reelegirse compitiendo contra su esposa. La democracia de unos cuantos, desvirtuada por el nepotismo absoluto de la nómina familiar. Cuando escucho que la esposa de un diputado es regidora, que la esposa de un secretario es diputada, y que la esposa del gobernador quiere ser candidata al senado, es cuando pienso que las ansias de poder y dominación van a terminar acabando con estos grupos que piensan que la política es un negocio familiar y que solo unos cuantos que han logrado acumular lo suficiente para formarse un capital desde lo público, son los únicos que tienen derecho a participar. Formando sus grupitos de poder desde los edificios gubernamentales, mientras en las calles y las colonias los que realmente mandan, son los criminales apoderándose de nuestras vidas. Calles enteras donde vivimos son seleccionadas para atracarnos a diario, en nuestras viviendas y comercios. Y con maleantes apoderándose de nuestras calles, y nuestra necesidad de sobrevivir a veces se nos olvida, lo que hacen los gobernantes, de quienes también nos tenemos que andar cuidando.

Desde la antigüedad varios renacentistas rebeldes terminaron en la hoguera por insistir en enfrentarse a la corrupción política, es mi anhelo y el de muchos otros, que aquí en Baja California que la democracia pueda algún día triunfar, y se coloquen los intereses colectivos por encima de los caciques corruptos que actualmente nos consideran sus súbditos, por ello siempre les pido a mis lectores que envíen cartas a sus gobernantes y a sus consejeros electorales para recordarles porque están ahí, apelar a sus conciencias, dejarlos que se hundan en sus errores, fortalecer nuestras instituciones y seguir nuestra lucha por la vía pacifica es nuestra única salida, ante una clase política cerrada por las ambición y que ve la política como el arte de la humillación.